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El arte de tratar a los clientes que aterrizan en tu página web
Vocación de empresa

El arte de tratar a los clientes que aterrizan en tu página web

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Crear una página web, alojarla, trabajar en un buen blog, cuidar el diseño y la redacción. Ofrecer el mejor servicio que un cliente pueda desear. Pero llega la hora de la verdad, tienes un email y es de alguien interesado en lo que ofreces. Llevas una larga temporada sin que eso suceda.

Es hora de recurrir al arte de tratar a ese cliente tan bien, de forma tan profesional y exquisita que no huirá como en otras ocasiones. El precio es razonable, tu trabajo impresionante y estás seguro de que se quedará contigo. No pedirá un presupuesto y se irá con la competencia.

Comienza la seducción desde el momento en el que eligen tu página

¿Por qué tú? En Internet hay demasiadas tentaciones, páginas más atractivas que la tuya, más modernas, quizás más divertidas. Pero ojo, algo ha empujado a esa persona a pedirte un presupuesto. Desea conocer mejor tu producto o servicio y eso es como entrar a un pub y que la persona más interesante del lugar te mire entre la multitud.

Ha llegado el momento de responder a ese correo. ¿Lo hago en el momento? ¿Dejo pasar un día? Ese tipo de preguntas son un tanto infantiles. La formalidad no está reñida con la pasión por lo que haces. Dejar pasar 24 horas puede suponer que si le urge hablar contigo, piense que tienes demasiado trabajo para él o para ella.

Ten un detalle pequeño, pero de buen gusto

No te lo ha pedido, pero has echado un vistazo a su página web o redes sociales y crees que no le vendría mal algún consejo por tu parte. Siempre con amabilidad y valorando el esfuerzo de esa persona que es nuestro futuro cliente.

Empatía 100%. ¿Acaso nosotros sabríamos hacer su trabajo? Por lo que adjuntar un breve dossier, que desde luego no le vas a cobrar, porque llevas mucho tiempo sin tener un cliente nuevo, es una buena idea. Comprobará que le interesas, le importas y que te tomas en serio vuestra relación. Futura relación.

Aunque no te lo pida el cliente, tener un pequeño detalle relacionado con el servicio que te ha pedido, no está de más

Preguntar, escuchar y sugerir cambios

Es habitual que el cliente tenga en mente una idea irreal de cómo va a ser su página web (por ejemplo) y ahí estamos nosotros. Para convertir ese sueño en una realidad pragmática y la vez, atractiva.

Pero todo lo anterior se debe argumentar muy bien. El motivo de elegir un color u otro. Una tipografía u otra. La manera de expresarse cuando se dirija a su público objetivo. Abrir la mente a otras opciones que quizás ni haya contemplado pero siempre con exquisita delicadeza.

Ofrecer cambios siempre ha de ir de la mano de una exquisita argumentación

Llegó la hora de hablar del presupuesto

Momento incómodo para algunos, el momento más deseado para todos. En realidad a nadie nos debería resultar un mal trago hablar de dinero. ¿Lo pasamos mal cuando le pagamos al electricista? Sí, si es más de lo que teníamos pensado pero es un proceso natural. Trabajo es sinónimo de dinero.

Aquí se pueden abrir varios frentes. Que el cliente, si hablamos del diseño y redacción de una página web, ya la tiene. Y él tiene claro qué quiere y cómo lo quiere. Nos ofrecerá un enlace y nosotros valoraremos qué cambios necesita o si hay que añadir o quitar texto o modificar de arriba abajo la página entera.

Una vez, hemos hecho esa revisión le indicaremos cuáles son nuestras tarifas. Sin miedo. Sí, otros lo harán más barato pero no con la profesionalidad que nos avala ni con la rapidez (si es que es posible, claro está)

Trato cerrado. Ha dicho sí y es hora de trabajar y de celebrarlo

Lo dicho, ahora llega el momento de la verdad. Es como cuando hacemos un pedido y todo va bien pero luego no llega a tiempo o con desperfectos. Lo importante es el camino, cobrar por adelantado un 50% de nuestro presupuesto y manos a la obra.

Informar al cliente de cómo va avanzando su proyecto es una demostración de seriedad y de compromiso.

Una vez finalizado el trabajo, si queda satisfecho, le podemos pedir que deje unas líneas en nuestra página web. Un cliente real. Un cliente al que otros puedan buscar en internet y comprobar el trabajo final. Ahora sí, es hora de celebrarlo porque un cliente es un tesoro, sobre todo en estos tiempos.

Imagen|Pixabay

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