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La ciudad y el comercio: un poco de historia

La ciudad y el comercio: un poco de historia
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Todos hemos visto que con la crisis, uno de los sectores que más se ha visto afectado ha sido el pequeño comercio, en algunas ciudades, los comerciantes acusan a los políticos de agravar la situación con sus actuaciones. La relación de la ciudad y el comercio no es baladí, en este y los siguientes artículos trataré esa relación.

En este primer artículo y a modo de introducción, analizaré la relación histórica entre el comercio y el desarrollo de las ciudades. No se concibe una ciudad sin actividad comercial, de hecho es esa actividad comercial la que permite el nacimiento, el crecimiento y la pervivencia de la ciudad.

Todas las ciudades, con la posible excepción de los asentamientos romanos que tenían fines militares o algunas ciudades como Brasilia o incluso la más cercana Madrid, que nacieron con vocación de concentrar la administración de un estado ya existente; han aparecido en torno al comercio.

Un cruce de caminos, servía de punto de encuentro, y en el se producía un intercambio, éste daba lugar a un mercado, que se asentaba y daba lugar al nacimiento de una ciudad.

Un lugar resguardado en la costa, daba lugar a un puerto, ese puerto generaba un intercambio de materias primas y bienes, un mercado, que daba lugar a una ciudad.

Un asentamiento estratégico en el que se ubicaba un castillo, creaba a sus pies un trasiego de diezmos y tributos al señor, que daba lugar a un mercado, que se asentaba y creaba ciudad.

Una orden religiosa que se establecía en un cruce de caminos, y creaba un mercado para su propia subsistencia y desarrollo.

Esos primeros mercados, que comerciaban con distintas materias primas traídas de puntos más o menos alejados, porvocaban la aparición a su alrededor de oficios artesanales, que si bien ya existían en el rural, ahora se hacían con vocación comercial, no para el autoconsumo, sino para el intercambio.

Esto creaba unas sinergias que favorecían el crecimiento y el desarrollo de las ciudades. Se iban creando negocios de todo tipo, que generalmente se agrupaban por gremios, formando calles en las que se iban situando cada uno, podemos ver rastros de esto en muchas de nuestras ciudades aún, que conservan en el callejero nombres como curtidores, cordonería; que no se han puesto como simple homenaje a esas actividades, sino muchas veces porque esa era la actividad comercial en esa vía.

El crecimiento de las ciudades y su desarrollo, incluso de aquellas que habían nacido con otro fin, como los asentamientos militares, o las ciudades administrativas, no sería posible sin el comercio.

Podemos ver de forma paralela que cuando decrece el comercio de una ciudad, esta frena, paraliza o incluso puede llegar a decrecer. Imaginemos el caso de pequeñas ciudades, pueblos si se les quiere llamar, vinculados a vías de comunicación (carreteras nacionales) a los que, el desarrollo de otras infraestructuras (autovías), les ha perjudicado, reduciendo su actividad comercial a la mera de subsistencia, y de propio consumo, que poco a poco va mermando también.

Esto me da pié al siguiente artículo en el que trataré como afectan al comercio determinadas actuaciones políticas, que siempre están hechas con la mejor intención, con la vista puesta en el desarrollo, pero que no producen el mismo efecto en todas partes, como sucede en el ejemplo anterior.

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Imagen | Fran Carreira

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