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Las redes sociales y la batalla del autónomo por evitar las fugas de tiempo

Las redes sociales y la batalla del autónomo por evitar las fugas de tiempo
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¿Has reflexionado en alguna ocasión sobre cuánto tiempo estás mirando el Timeline de Twitter o Facebook? ¿Has sumado todos esos minutos? ¿Qué parte ha sido productiva y cuál ha representado más una pérdida de tiempo? No descubro nada nuevo si digo que las redes sociales pueden resultar una peligrosa trampa y para los que, por unas razones u otras, no tenemos un horario de trabajo asignado, mucho más dañina.

En demasiadas ocasiones, trabajar por cuenta ajena te hace valorar mucho menos tu tiempo. Tienes una jornada laboral estipulada, sin más. Son minutos que entran en tu contrato y, con toda probabilidad, no los has cuantificado en euros. Sin embargo, cuando tu trabajo (y tu sueldo) depende de lo que produces, todo cambia radicalmente. Cada hora perdida en el horario que te fijaste, afecta a tu cuenta de resultados y, por tanto, a tu bolsillo.

Esa mayor querencia por proteger mi tiempo cual santo grial, con el único fin de evitar que mi jornada laboral se corresponda casi con el tiempo en el que estoy despierto, me hizo plantearme un uso más racional de las plataformas sociales. Más racional desde el punto de vista de horas invertidas y de optimización de éstas. No en vano, si tu colección de seguidos en Twitter supera, por ejemplo, el medio millar, podrías estar prácticamente toda la mañana leyendo tuits y contenido compartido por todos ellos.

Partiendo de la base de que hablamos desde una visión profesional de las herramientas, en mi caso les doy dos usos. Por un lado, el que tiene que ver con compartir el contenido (programado o no) que voy descubriendo en el día a día. Y por otro, el referido a consulta de menciones y de publicaciones de los demás, diálogo con otros usuarios... Para el primero, la pérdida de tiempo es casi nula, puesto que utilizo herramientas como Buffer, con la que compartir enlaces y publicaciones en las tres redes 'de cabecera' (Twitter, Facebook y Linkedin) de manera sencilla y rápida. Para el segundo, la dedicación es algo mayor y el riesgo de distracción, igual. Así, dedico momentos concretos durante la jornada a consultarlas, contestar, etc.

Por eso, en la jornada de trabajo cree dos usuarios en el ordenador de sobremesa (Mac): uno para temas personales (redes sociales variadas, chats....) y otro para el profesional (correo electrónico, editor de textos, lector de RSS, gestor de tareas, calendario...). De esta forma, evitaba interferencias y así podía poner límite a ese agujero negro del tiempo que son las redes de Zuckerberg y Dorsey.

Soy un fiel defensor de las redes sociales como herramientas de trabajo para autónomos y freelance. Son útiles, por ejemplo, para encontrar contenidos relevantes sobre tu sector, mantenerte informado, no dejar de formarte o para mantener relaciones con contactos profesionales. Pero también pueden ser una fuga de tiempo enorme si no se pone un cierto control. Esta es la forma en la que impedí que así fuera. Si te es útil, úsala. En caso contrario, encuentra la tuya propia, antes de que sea demasiado tarde.

En Pymes y Autónomos | Ser dueño de tu tiempo no te hace aprovecharlo mejor, Concentración en la era de la distracción: algunos ‘trucos’ para evitar las 'fugas' de tiempo Imagen | Belén Montilla

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