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La mala reputación

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El colectivo del taxi no tiene lo que llamaríamos buena fama. Aunque la mayoría de sus profesionales son honrados y trabajan duro para sacar adelante a sus familias, las prácticas de algunos de ellos contribuyen a que su imagen se vaya deteriorando: paseos "turísticos" en lugar de tomar la ruta más directa, intentos de estafa a extranjeros y personas de otras ciudades, negarse a aceptar pasajeros en función de su aspecto o de su destino, etc.

Y su imagen va a peor. Ayer leía en Abc la que se armó en Barajas, donde los taxistas organizaron una manifestación en contra de los transportistas sin licencia. Coincido con Alejandro en que todos los profesionales tienen derecho a manifestarse. Pero lo que vimos ayer no se puede llamar "ejercicio responsable del derecho de huelga".

Insultos y amenazas a compañeros que no secundaban el paro, piquetes, lanzamiento de piedras, agresiones y recriminaciones a los propios representates del colectivo del taxi. Todo un ejemplo de lo que no debe hacerse para defender tus derechos como empresario. No olvidemos que los taxistas, en una gran mayoría, no son trabajadores, sino empresarios autónomos.

Cuando se va a la huelga o se realiza un paro, nos guste o no, la imagen que se transmite es un factor clave. Un aspecto esencial para obtener lo que se demanda es contar con el apoyo de la población en general. Cuando, por ejemplo, un grupo de mineros o de trabajadores en astilleros demanda mantener su puesto de trabajo, la mayoría de la población se solidariza con ellos. Sin embargo, la industria del taxi no cuenta con él. Adivinen el porqué.

A esto, hay que añadir que el taxi es una industria regulada y un servicio público. Es decir, se establece la obligatoriedad de servicios mínimos para atender a la población.

Para el próximo paro, señores taxistas, dejen sus diferencias en casa. Resuelvan sus problemas en privado, elijan a líderes que cuenten con un apoyo mayoritario entre el colectivo. Y cuando salgan a la calle, nada de hacer el bárbaro. Dejar sin servicio de taxi a la T4 es suficiente para que les escuchen. No hace falta apedrear a nadie, ni obligar a las unidades antidisturbios a intervenir. Porque, cuando los clientes observan este tipo de espectáculos, su reacción no es apoyarles, sino sumarse a aquellos que piden la liberalización del sector. Y eso puede hacerles mucho daño.

Vía | Abc En Pymes y Autónomos | Ideas para mejorar la imagen de autónomos y empresarios, Los clientes madrileños podrán elegir el taxista que prefieran, 3 historias sobre cómo perder clientes En El Blog Salmón | Los taxistas de Madrid en pie de guerra Video | sellgard

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