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Ejercer el poder con liderazgo

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Hace unos días llamó mi atención la noticia de que el primer ministro de Japón había dimitido porque, entre otras razones, “ya no contaba con la confianza de la gente”. Que hoy por hoy un político, con independencia del país, actúe con ética, responsabilidad y prudencia es un hecho realmente noticiable.

Este hecho me recordó la importancia de determinados conceptos que a menudo se olvidan tanto en la política como en el mundo empresarial y que al final acaba por socavar la propia capacidad de quien asume una responsabilidad. Estos conceptos son los de poder, autoridad y liderazgo y aprender a distinguirlos es una labor indispensable para cualquier empresario o directivo.

Aunque existen multitud de definiciones acerca del liderazgo, para mí, es la capacidad para poder prever los acontecimientos antes de que estos se produzcan. En otras palabras, el liderazgo no deja de ser la clarividencia aplicada al desempeño profesional diario, no sólo previendo lo que va a ocurrir si no también encontrando las respuestas adecuadas en cada circunstancia.

Los romanos prestaron especialmente importancia al concepto de liderazgo, para ellos era una habilidad compuesto por componentes:

  • Potestas, o poder de una persona que alcanzaba por su rango.
  • Auctoritas, el reconocimiento que una persona genera con independencia del puesto que ocupe.

Por tanto, la diferencia entre “potestas” y “auctoritas” se basa en que la primera se otorga y la segunda hay que ganársela. Un empresario, tendrá liderazgo no sólo porque sus subordinados sepan que él es el jefe sino además porque le consideren como tal. Para ello es indispensable que a diario se demuestren unas habilidades superiores a la del resto y ello no significa ser omnisciente sino tener la destreza para adoptar la decisión más adecuada y entre ellas, a menudo la más importante, saber delegar en aquellas personas que para determinadas tareas puedan tener habilidades superiores o más adecuadas para su desempeño o tomar las mejores decisiones.

En todas las empresas hay siempre un departamento que es el paradigma perfecto que pone en evidencia el liderazgo del director general o del empresario, el departamento de informática. No sé vosotros, pero yo no he estado en ninguna empresa donde el director general o el empresario sepa más de informática que su propio informático, aunque luego no sepa lo que es un router o qué significan la siglas ERP, sea él mismo quien deba tomar las decisiones.

Considero como una tarea irrenunciable del empresario el cultivar a diario su liderazgo, no mediante el empleo del poder sino con el ejercicio de la autoridad en la organización, para ganarse la confianza de la gente. Para ello es imprescindible actuar con prudencia y la responsabilidad.

En Pymes y Autónomos | El liderazgo puede mover empresas (I), El liderazgo puede mover empresas (II) Imagen | Scott McLeod

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