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La gran reforma fiscal pendiente que se estudiará este año para implantarse en 2022
Fiscalidad y Contabilidad

La gran reforma fiscal pendiente que se estudiará este año para implantarse en 2022

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Cuando todo esto acabe, cuando se controle la situación sanitaria y se vuelva a la normalidad, las empresas no solo van a tener que hacer frente a sus deudas, también lo tendrá que hacer el estado. Y esto solo supone que se tendrá que aplicar una fórmula conocida, buscar más ingresos y menos gastos. Todo ello ya se contempla y ya se prepara la gran reforma fiscal pendiente que se estudiará este año para implantarse en 2022.

No se trata de modificar solo algunos porcentajes, sino de un cambio estructural, también de filosofía que afectará sobre todo a dos impuestos, Sociedades e IVA. También dar una respuesta fiscal a los desafíos del siglo XXI con la llegada de la digitalización, la globalización o las plataformas de economía colaborativa.

Sociedades, un impuesto prioritario

El impuesto de sociedades es el que más puede afectar a las empresas. Para su reforma se creará un comité de expertos abierto que facilite un dictamen antes de un año para aplicar la reforma fiscal de dicho impuesto, así como de otros aspectos. De momento la prioridad parece estar fijada en este impuesto. Lo que implicará que la mayoría de las empresas pagarán más, sobre todo por la eliminación de deducciones, aunque se está hablando de añadir otras nuevas ligadas a un uso de energía limpia.

El otro gran cambio vendrá con el IVA. Es un impuesto que la mayoría de los economistas más progresistas consideran que grava más a las rentas bajas, porque todos pagan lo mismo sin importar sus ingresos. A su favor tiene que es muy sencillo de aplicar y de recaudar. En España es un impuesto con muchos agujeros.

Aumentar el IVA no es muy popular, pero sí muy efectivo. Luego ya es tarea del Gobierno aplicar políticas redistributivas con lo ingresado de este impuesto

A pesar de estar gravado con el 21% hay muchas actividades y productos a los que se aplica un IVA reducido del 10% y superreducido del 4%. Seguramente será por aquí por donde se ataque para mejorar la recaudación, aunque no es descartable que se suba algún punto al menos en el reducido, tal y como ya ocurrió en la crisis de 2008.

La hostelería que ha estado muy castigada pero que tiene un IVA del 10% puede ser uno de los sectores más afectados. Desde la UE siempre han reclamado que se iguale el IVA de esta actividad con el resto de Europa. En España siempre se ha resistido por la importancia del sector en España y el empleo que genera. Será complicado que se quede como está.

El control tributario en tiempo real

Por último los módulos es otro de los aspectos que se verán muy limitados. Lleva años con la reforma pendiente. Y no creo que este año se quede sin aplicar la bajada de límites. Y posiblemente no será la última. La tendencia es a tributar por ingresos reales, más en un mundo digitalizado.

Es aquí donde a medio plazo la experiencia de las haciendas forales vascas con el sistema Batuz puede ser el futuro para autónomos y pequeños comercios. Si a esto unimos un descenso de los límites de las empresas que están obligadas a utilizar el SII, tenemos la cuadratura del círculo del control en tiempo real de los impuestos.

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