
Hace tiempo os comenté la importancia crítica para las pymes de la gerencia de riesgos. La identificación y tratamiento de todo aquello que pudiese amenzar un proyecto empresarial es vital siendo consciente de que el riesgo nunca se elimina pero si se gestiona y se mitiga. Si eso os quedo claro, permitidme que llame vuestra atención sobre un peligroso iceberg que flota alrededor de muchas pymes y que estas desconocen: la regla proporcional en los seguros de daños.
Cuando procedemos a asegurarnos ante algún riesgo, bien por propio convencimiento, bien por exigencias legales o conntractuales, nos encontramos muchas veces con la pregunta mágica de en cuanto valoramos los bienes asegurados. En ocasiones dicha valoración es libre (pongamos un seguro de vida), en otras se aplican determinados valores objetivos o se recurre a un peritaje por la compañía de seguros. Pero en muchos casos la valoración depende del propio asegurado, del valor que manifieste. Y ahí comienza el problema.







Quien quiere adelantarse al futuro en lo profesional lo tiene fácil muchas veces. Basta con fijarse en lo que ocurre en la sociedad norteamericana. Cierto que en ocasiones algunas tendencias acaban siendo muy localistas, o que, si bien acaban llegando al resto del mundo lo hacen un modo peculiar, adaptado. Pero casi todo acaba llegando. Y conviene anticiparse a la ola.
En El Blog Salmón hemos hablado en distintas ocasiones de la llamada economía social, y dentro de la misma denominada Banca Ética. Yo tengo ciertos reparos a la hora de usar estos término, pero asumo que es el más generalizado para referirnos a una serie de iniciativas muy conocidas. estoy pensando por ejemplo en entidades como