Con la cuestión del fraude fiscal cada uno tiene su propia opinión y en el caso particular de España, la mayoría entiende que es algo justificado por la mala administración del dinero público que se realizar y por los innumerables casos de corrupción política que cada día salpican las páginas de los periódicos.
Dejando de lado la vacuidad de estas argumentaciones, lo que es incuestionable es que la recaudación del IVA en España es objeto de fraude de manera permanente, no sólo por la propia actitud del empresario o profesional liberal sino por la propia actitud de la ciudadanía en general. Que vayas a reparar un vehículo y el mecánico te pregunte si quieres factura, debería de resultarnos tan extraño como ir a cenar a “Zalacaín” y el camarero nos preguntase si queremos que nos ponga la cena en un plato.






Esta mañana, mientras me tomaba el café dominical en el bar de la esquina, comentaba esta noticia con un banquero amigo mío. La AEAT se ha dedicado a seguir el rastro de operaciones de efectivo en la que han entrado en juego más de 1.000 billetes de 500 €. O lo que es lo mismo, movimientos de efectivo superiores a 500.000 €, calderilla para cualquier españolito de a pie vamos.