Con el desarrollo del comercio internacional y la globalización económica, han sido muchas las multinacionales que han decidido trasladar sus centros de producción por una razón de costes, entendidos en sentido amplio, y entre los que se incluyen los inherentes ala mano de obra, el tratamiento fiscal de sus beneficios, la disponibilidad de materias primas o los costes de intermediación.
A medida que los países industrializados han ido experimentando un deterioro de su crecimiento económico y los países emergentes, en especial el grupo de los BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica) han ido consolidando altas tasas de crecimiento y de renta, el poder de compra está basculando desde Europa y Estados Unidos hacia estos países, cuestión que está modificando las razones por las que las empresas deciden una deslocalización empresarial, siendo los mercados y no tanto los costes.



