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El arte de coordinar un equipo

El arte de coordinar un equipo
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En general, hablamos de los equipos de trabajo desde el punto de vista de los miembros. Pero de la dificultad de poner de acuerdo a un grupo y hacer que funcione y suene como la mejor de las orquestas, es otra historia.

¿Qué ocurre con el que ha de orquestar esa variedad de trabajadores? Coordinar es un reto, quizás el trabajo más complejo y que más desgasta ¿O no? Gestionar un grupo, con sus diferencias y similitudes es un arte.

Paciencia y empatía para dirigir

La paciencia y la empatía no son dones de los que muchos podamos presumir, y a la vez, son los requisitos más importantes para un coordinador.

Un ejemplo. Un trabajador, vista su buena trayectoria es elegido para coordinar a un equipo. Más responsabilidad, más trabajo. Y todo lo intenta hacer de la manera correcta.

Sabe escuchar, intenta ser justo con todos, se empeña en que exista una buena comunicación y, a la vez, ha de realizar sus propias tareas. Desde fuera puede verse como un regalo, pero su trabajo se ha multiplicado por dos.

¿Por qué no todos valemos para dirigir un equipo?

Al igual que uno nace con un don para la música, para la escritura o para ser un buen orador, hay quienes no se estresan ante el reto de estar al frente de un equipo amplio de personas. La responsabilidad no les amedrenta, al revés, les motiva.

En algunos casos, llama la atención cuando un trabajador o un gerente apenas tienen responsabilidades y se ahogan en un vaso de agua**. No importa el cargo.**

Sin embargo, existen personalidades que de la noche a la mañana ven incrementadas sus tareas y están ahí, para todos y sin que varíe su ritmo de trabajo. ¿Son de otro planeta?

No. Son hombres y mujeres a los que un problema no les deja sin energía, o no apuestan por la impulsividad, son buenos gestionando tanto sus emociones como las de quienes les rodean.

Hacen real cada día, aquello de "no se trata del problema o de la persona que tengas enfrente, sino de tu actitud". Y para dirigir, para coordinar, no se necesita ser autoritario sino llegar a ser un buen director de orquesta. Saber gestionar las crisis, escuchar diversas opiniones y mediar de la manera más justa.

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Imagen|Rrae

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