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Trabajar con la Universidad

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Hay gente como yo que tenemos el auténtico convencimiento que a no ser que el core del negocio sea la investigación y el desarrollo la mejor opción es externalizarla. En mi caso, de hecho,soy partidario de realizar este proceso de outsourcing con las universidades ya que en la actualidad se están desarrollando proyectos muy interesantes.

Desde el plano teórico la situación es bastante favorable para que se produzcan sinergias entre las empresas y las universidades. Sin embargo, la realidad muestra que es un proceso bastante proceloso y lleno de incovenientes que superar lo que al final puede hacer a las empresas a desestimar este recurso y mostraré dos circunstancias.

Por un lado están las OTRIs (Oficinas de Transferencia de Resultados de Investigación), hace unos días coincidí con el responsable de innovación de Ericsson y estuvimos comentando la evolución de la colaboración universidad - empresa y el funcionamiento de las OTRIs. En pocas palabras, suponen ser más un incoveniente que un facilitador.

Esto es así hasta el punto que contactar con el rector responsable en innovación de una universidad, resulta ser una exposición de excusas de lo más variadas para no poder atender las demandas de investigación o desarrollo que una empresa le proponga, ya que supone localizar los recursos humanos para el proyecto dentro de la universidad, seguramente tener que sacarlos de otro proyecto, la duración del acuerdo nunca les satisface, etc.

La otra solución ir a hablar con el director del departamento en cuestión y plantearle la necesidad a satisfacer y sus posibilidades para hacerlo. En este caso, teniendo la tecnología, los recursos humanos y el conocimiento, llegan a plantearse así mismos como meras consultoras.

De hecho, este recurso que el Ministerio de Ciencia y Tecnología tienen tanto empeño en que se utilice, y sobre todo por parte de las pymes, establecen unas necesidades tan desmesuradas que al final no son competitivos, prefiriendo dedicar sus recursos a la propuesta de I+D para que les financie el Ministerio.

Un caso particular, un departamento de una universidad pública madrileña con todos los recursos necesarios para realizar el proyecto en cuestión, se le propone crear una startup conjunta para la explotación comercial de lo que han desarrollado, el departamento solicita para formar parte de la sociedad tener comprometidos una inversión para cubrir sus desarrollos de 120.000 euros/ anuales durante tres años.

Las dos situaciones que planteo son reales y que ponen de manifiesto la poca iniciativa empresarial que se inculca en las universidades, pues realmente del rol de consultores no pasan. El problema es que los costes que imputan son dificilmente asumibles por una pyme (por importe) y máxime cuando los recursos que asignan al proyecto no dejan de ser becarios. Desde luego si este es el modo en que el Ministerio quiere hacer llegar la innovación a la pequeña empresa, o mucho tienen que crecer los recursos de las pymes o mucho han de incrementar los recursos para programas como NEOTEC, Innocash, PIE, etc.

Imagen | Antony Mayfield

En Pymes y Autónomos | Colaboración

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