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¿Se avecina una nueva burbuja digital?

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El término 'burbuja' nos resulta familiar y se ha dado a lo largo de los años cada vez que se explotaba al máximo un mercado. Pero antes de la burbuja inmobiliaria, apareció la relacionada con Internet. Muchos inversores depositaban su dinero y confianza en empresas tecnológicas hasta que se produjo el cierre de muchas de ellas y la quiebra de cotizaciones.

El mínimo lo marcó el 9 de octubre de 2002, cuando el índice Nasdaq se situó en 1.114 puntos.En España la crisis tardó más en llegar, Jazztel caía un 16% en pocos minutos después de que un accionista se deshiciese de todos sus títulos. Pero Terra simbolizó la caída de las empresas puntocom en 2005. Pasados los años, ¿las startups serán las siguientes en protagonizar una nueva burbuja o es fruto de miedos del pasado?

1.000 millones de dólares, una apuesta, de nuevo la figura del inversor y el 'club de los unicornios'

La fundadora de Cowboy Ventures realizó un estudio en 2013 en el que vio que sólo el 0,1% de las empresas alcanzaban los 1.000 millones. Escogió un nombre para bautizar a estas empresas y destacar el fenómeno de las 'startups de oro'

Este término engloba a las startup en las que todo el mundo quiere invertir. Los expertos niegan que se pueda producir una nueva burbuja aferrándose a que se requiere menos dinero, recursos físicos y humanos para sacarlas adelante.

Según recoge la revista Forbes: aunque el riesgo de que se esté formando una burbuja parecida a la de las puntocom sea mucho menor, muchas nuevas startups fallarán. De hecho, la firma de análisis Compass calcula que 75% de ellas fracasará, pese a que sus ideas, productos y servicios sean buenos y cuenten con el financiamiento necesario.

La burbuja es menor

Nadie se atreve a afirmar que el fenómeno será similar al que se vivió hace más de una década, puesto que las inversiones a pesar de ser especulativas, (no existe una certeza respecto al desarrollo en el futuro de estas startups) y los inversionistas cuentan con más experiencia sobre la evaluación de este tipo de empresas, fruto del emprendimiento en el sector tecnológico.

Cuando una startup comienza, la única certeza que se tiene es cuánto se va a gastar. Y cuando el modelo de negocio es más fácil de evaluar.

Los inversionistas parecen cómodos con el nivel de riesgo mientras puedan hacer pequeñas apuestas en varias startups.

Con burbuja o sin ella lo cierto es que los unicornios conquistan el mercado: son ya 140 en el mundo frente a los 75 que había a finales del año pasado. Son empresas en su gran mayoría que provienen de Estados Unidos, pero se suma uno cada semana proveniente de China o India.

Uber, Twitter, SNAPCHAT, Airbnb o Pinterest son las reinas en un mercado donde se habla de madurez a la hora de invertir, porque generan unos beneficios elevados. Pero sólo unos pocos están presentes.

Lo que resulta obvio es que este tipo de empresa va a seguir emergiendo y quizás no todas lleguen a la meta ni puedan unirse al club de las "elegidas". Un poco de realismo tampoco viene mal en tiempos donde parece que ganar dinero fácil en la red es la solución para todo.

Lo importante es que los inversores sigan apoyando estas ideas con un riesgo bajo, en principio. Las empresas tradicionales dan beneficios a largo plazo, y pueden convivir con éstas que un breve periodo, si todo sale bien, hacen ganar dinero rápido.

Pero insistimos: ni esa burbuja está demostrado que sea igual a las anteriores, ni todos estamos invitados a formar parte de ese club selecto de los mil millones. La reflexión que extraemos es que cuando estas noticias saltan a la prensa, nos venden ese mundo ideal donde emprender es sinónimo de éxito garantizado, y en nuestro país, una salida al desempleo. Nada más lejos de la realidad.

En Pymes y Autónomos|¿Burbuja económica del emprendimiento?,Inflación del emprendimiento

Imagen|Juan Felipe Gómez

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