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¿Burbuja económica del emprendimiento?

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En los últimos tiempos, las voces que alertan sobre una burbuja en torno al emprendimiento se han multiplicado. Muchos señalan, con cierta alarma, que se sigue inflando no sólo desde lo privado, sino desde lo público y que puede, a la psotre, resultar peligroso. Pero, ¿realmente existe una burbuja económica comparable a otras vividas en el pasado?

Que en torno a la figura del emprendedor se ha creado un aura de heroicismo irreal y contraproducente está a la vista de todos. Que se repiten mensajes manidos sobre lo sencillo que es cumplir tus sueños o sobre lo accesible que es hoy montar un negocio con éxito puede comprobarse a golpe de clic. Pero de ahí a pensar que se está creando una burbuja económica similar a otras como la de la construcción o la de las .com a principios de siglo hay un camino enorme.

Más cáscara que dinero

Comparar esta situación en España con las .com es excesivo. Especialmente, porque el nivel de inversión no es el mismo. En este caso, no hablamos tanto de dinero, sino más bien de cáscara. Se ha creado todo un ecosistema un tanto irreal donde hay casi más personas en el lado de los que aceleran, impulsan, apoyan, incuban o asesoran empresas que en el lado de los que las crean.

Por supuesto que muchas de esas herramientas deben existir para ese cambio de paradigma en el sistema productivo de nuestro país. Pero quizás se han construido antes de que existan los proyectos suficientes que las necesiten. Muchos han tratado de subirse a ese carro, impulsado, en muchas ocasiones, por mensajes un tanto simplistas sobre la parte más amable de tener una idea y convertirla en un negocio.

Ese crecimiento es exacerbado y lo admiten algunos de los responsables de esas herramientas. Como comentaba Senén Barro, presidente de la red de incubación de empresas RedEmprendia, hace unos días, “hoy un emprendedor podría cruzar España sin pisar el suelo, saltando de incubadora en incubadora”.

Puede que sean iniciativas, entre las que haya muchas creadas al calor de esta fiebre que luego no sobrevivirán. Pero en ese caso, no serían enormes inversiones como podríamos hablar en otras grandes burbujas económicas. El lado de la financiación de estas nuevas compañías está, a simple vista, más controlado, aunque haya también excesos (en valoraciones de las empresas, principalmente).

Un quiero y no puedo

Entonces, como decía Javier Megías en un post, estamos ciertamente ante una burbuja más social que económica. Esos mensajes de los que hablábamos antes empiezan a calar y en demasiadas ocasiones se traslada que la única salida a esta crisis es emprender un proyecto y hacer realidad tus ideas.

En este punto, es curioso ese fenómeno de los ‘wantrepeneurs’ o los emprendedores ‘wannabe’. Son aquellos que dedican mucho más tiempo a pensar las ideas que a ejecutar, que hablan mucho más que actúan. No se trata de algo exclusivo de España, pues a principios de este mes la revista Fortune publicaba un reportaje sobre el crecimiento de estos perfiles en lugares como Nueva York o el propio Silicon Valley. Incluso, en otros lugares tratan de identificarlos con tres señales fundamentales: hablan demasiado, están focalizados en exceso en las ideas y sólo piensan en recaudar dinero para financiarse.

Es cierto que está habiendo excesos económicos, especialmente en nuevas empresas que están más concentradas en buscar financiación e incrementar la base de usuarios que en, realmente, ser rentables. Pero creo que hablar de burbuja económica en torno al emprendimiento y equipararla a otras anteriores es excesivo.

En Pymes y Autónomos | Inflación del emprendimiento Imagen | Pedro J Pacheco

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