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Los emprendedores no somos islas

Los emprendedores no somos islas
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En el debate que tuvo lugar a partir del post sobre la utilidad de los planes de empresa, una de las ideas más interesantes que surgió fue que, en las sesiones de formación empresarial, a menudo lo más interesante no son los conocimientos, sino las opiniones y experiencias de otros empresarios y emprendedores.

Los emprendedores no somos islas. No estamos solos ni debemos aspirar a estarlo. La capacidad de crecimiento se halla en la dirección de compartir ideas y no en ocultar nuestro proyecto por el miedo a que nos lo copien. Puede que nuestro modelo de negocio nos parezca perfecto. Sin embargo, en el momento que se lo enseñemos a otra persona, lo más probable es que esta nos aporte un punto de vista diferente. En muchas ocasiones, esto nos llevará a replantear el diseño de nuestra empresa. Por tanto, es esencial que intercambiemos opiniones con el mayor número de personas (así como que tengamos sus opiniones en cuenta).

No hay nadie que pueda comprendernos mejor que otros empresarios y emprendedores. En algunas grandes ciudades se realizan reuniones de emprendedores de forma periódica, en las cuales se intercambian experiencias, se opina sobre las ideas de los otros e incluso se cierran tratos comerciales. En general, se trata de un ambiente muy estimulante, en el cual podemos encontrar esa idea que convierta nuestra empresa en un proyecto de envergadura.

Lamentablemente, no todos vivimos en una gran ciudad. O, aunque lo hagamos, puede que las reuniones que se celebren no pertenezcan a nuestra actividad. En ese caso, la decisión a tomar está clara: crear nuestro propio encuentro.

Como muestra, os pongo un ejemplo dentro de mi sector. Cada cierto tiempo, un grupo de traductores organiza un PowWow. Se trata de una reunión informal, organizada a través de proz (un portal para traductores e intérpretes), que tiene lugar en un bar o restaurante y a la que acuden los traductores e intérpretes de una determinada zona (por lo general, una ciudad, aunque el criterio geográfico no suele ser excluyente). En estas reuniones se habla sobre experiencias, tarifas, prácticas en el sector y novedades, todo en un ambiente muy relajado. Asimismo, se establecen relaciones profesionales que pueden llegar a ser muy productivas.

Como véis, no es nada difícil conocer a otros empresarios y emprendedores. Sólo hace falta ganas, una personalidad algo extrovertida y la ayuda de una red social. Y si nadie responde a la convocatoria... bueno, no se pierde nada por intentarlo.

En Pymes y Autónomos | Historias de emprendedores Imagen | Ruth L

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