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Emprendiendo sin riesgo

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En la actualidad existe una notable preocupación por difundir e incentivar a la gente a que invierta en sí mismo y de esta manera promocionar la emprendimiento y el autoempleo. Algunos, como es mi caso, consideramos que el entorno laboral que existe en España es sumamente propicio para el autoempleo, entre otras cosas, porque el mercado laboral por cuenta ajena destaca por unas condiciones desincentivadoras, contratos leoninos, salarios reducidos, jornadas draconianas y todo ello adornado por una gran temporalidad que perjudica la estabilidad laboral.

Con este panorama tan poco halagüeño que la inmensa mayoría de la población activa contemple el trabajo por cuenta ajena como primera y única opción dice muy poco a favor de nuestra sociedad, ya que manifiesta un conformismo bastante contraproducente. Para intentar invertir esta tendencia generalizada hay una labor de difusión para animar a ese grupo social de indecisos que disconformes con el mercado laboral se plantean el autoempleo como salida profesional.

Es manifiesto que estos mensajes tienden a animar y transmitir ilusión por el emprendimiento de proyectos de autoempleo, pero no deja de ser cierto, que en ocasiones, se transmite el mensaje con excesiva ligereza, dando a entender que cualquier persona puede ser empresario y emprendedor. Aunque suene discriminatorio, la realidad no es esta. Para ser empresario, lo fundamental es ser pragmático y tener los conceptos muy claros, el objetivo con el que se crea una empresa es el fin de lucro, el ganar dinero debe ser el principio que dirija la actividad que se propone, pero siendo conscientes que esa ganancia no es inmediata.

Cuando se lee en la prensa artículos del tipo, los errores de los emprendedores, las diez reglas para triunfar, etc. o se difunden “nuevas formas de emprendimiento”, como el bootstrapping, , realmente no se está dando ningún tipo de información de valor para el emprendedor. Por regla general, triunfan aquellos quienes cuentan con los apoyos suficientes que permitan al negocio alcanzar el plazo de maduración y para eso lo imprescindible es contar con una fuerte red de contactos (networking), que permitan la introducción del producto en el mercado porque son distribuidores; o proporcionan el suficiente respaldo financiero, porque son inversores; o facilitan los contactos institucionales necesarios, entre otros.

Sin contar con este tipo de apoyos, la otra forma de triunfar es la de emprender sin riesgo. Es decir, cuando el emprendedor cuenta con la cartera de clientes antes de iniciar su aventura emprendedora. Este es el caso que se produce con profesionales liberales como abogados, ingenieros, arquitectos, informáticos, etc. que aprovechan el contacto directo con el cliente de la empresa donde trabajan por cuenta ajena para poder iniciar con esa cartera su actividad por cuenta propia.

Con independencia de cómo se presente, lo que más se debe cuidar al emprender es la red de contactos. El grado de fortaleza de ésta hará posible que el negocio prospere con garantías de éxito suficientes. Sin lugar a dudas, también se puede emprender por uno mismo, pero el grado de dificultad crecerá exponencialmente, al igual que las garantías de éxito y, por supuesto, los plazos de maduración del negocio, inevitablemente, aumentarán.

En Pymes y Autónomos | Miempresa, la ocasión para iniciarse en el "networking". Emprendedor part-time (II) Imagen| Medmoiselle

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