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Cómo afrontar que el nuevo compañero no trabaja

Cómo afrontar que el nuevo compañero no trabaja
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Primera semana de trabajo. Tu compañero está de baja. Pero tranquilidad, los de arriba dicen que vas a tener ayuda gracias a uno nuevo. La primera reacción es de alivio y la segunda de terror al ir conociéndole.

Nuevo no siempre implica prudencia o falta de experiencia. Puede ir de la mano de un comportamiento donde la ausencia de empatía esté presente. El 'nuevo' puede ser un experto en el arte de desaparecer cuando más trabajo hay, por ejemplo. Por lo tanto, ¿dónde está la ayuda?

Pistas que demuestran que trabajarás el doble

  • Cierta tendencia a asentir pero no a escuchar.

Tu labor es la de formarle. Tu obligación es trasladar qué se hace durante un día de trabajo. Lo cual te resta tiempo para cumplir con tus obligaciones pero, a la vez servirá para que él a medio plazo pueda agilizar las tareas.

Error. A todo dice sí, pero cuando alguien acude a preguntar no se molesta ni intentar resolver el conflicto, directamente te pregunta y así día tras día.

  • Excesiva relajación.

Ser el nuevo implica nerviosismo: "Lo haré bien, lo haré mal, contarán conmigo en el futuro". Eso sucede en un caso normal, pero en el del nuevo con nulas ganas de trabajar, se convierte en una relajación absoluta.

Es capaz de llevar el móvil encima durante todo el día y si suena cogerlo como si llevara diez años en la empresa. Sabe que tú no puedes reprobar su comportamiento porque es el sustituto y está ahí para salvar la situación.

  • Simpático y nada más.

Cae bien al resto de la plantilla. Está al día de los últimos chistes, es gracioso y sabe cómo generar un ambiente distendido con personas a las que acaba de conocer.

Trabajar y echar una mano es otro cantar. Él es el rey del presentismo y parece el perfecto trabajador pero a ti te ha tocado desde hace un mes trabajar doble.

  • El malo es el bueno.

Difícil tarea la de desenmascarar al tipo que no pega golpe, si se ha convertido en el alma de la fiesta. ¿Qué opción te queda? Hablar claramente de lo que está ocurriendo con él. El trabajo no sale, y tú no vas a seguir haciendo lo que a él le corresponde. Al fin y al cabo, dentro de un tiempo los resultados hablarán por si solos.

Dejar claro que su trabajo no es tu responsabilidad será primordial y también tener las ideas claras cuando algún superior te pregunte sobre su aportación en la empresa.

Conclusión

Hay dos opciones, convertirse en un ser como él y trabajar lo mínimo posible, dejar que su apatía sea contagiosa y que el ocio sustituya a cumplir con tu obligación o sencillamente seguir siendo como eres.

No es necesario ir con el cuento a nadie y convertir la empresa en un programa del corazón. Mantenerse firme y hablar cuando sea necesario serán tus únicas 'armas'. Una forma de ejercer el liderazgo es saber lidiar con este tipo de compañeros que restan en vez de sumar al buen ambiente y a la productividad.

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