Lograr el compromiso de los empleados y asegurar la productividad de la próxima década
Reflexiones

Lograr el compromiso de los empleados y asegurar la productividad de la próxima década

HOY SE HABLA DE

Llevamos muchos años hablando de cómo las empresas pueden mejorar la productividad con algo tan simple, pero a la vez tan complejo, como lograr un mayor compromiso de sus trabajadores. Y ahora muchas de ellas están en un momento crucial, crítico para la supervivencia de algunas, en su toma de decisiones. También para lograr el compromiso de los empleados y asegurar la productividad de la próxima década.

De entrada diremos que todas aquellas que tienen trabajadores con un índice de rotación tan alto que no son capaces ni de aprenderse sus nombres compiten en otra liga. Y no tendrán problemas para encontrar empleados dado el alto índice de desempleo que tendremos tras la salida de la crisis tras el confinamiento. Esto no va para ellos. El empleado no es más que un factor productivo que consideran fácilmente reemplazable. Ya se quejarán después cuando vean críticas a dicho trato por diferentes medios.

Un empleado motivado es un trabajador más productivo

Pero hay otras que apuestan por mantener un empleado motivado, comprometido con los objetivos de la empresa, que de lo mejor de sí mismo, y a la vez haga mejores a sus compañeros sumando al equipo. Se logra aquí aquello de 1+1 son más de dos. Y la productividad se dispara, la empresa es más competitiva, los empleados tienen mejores condiciones, etc.

Se trata de arrancar la inercia de la rueda virtuosa de la productividad. En estos casos el empleado es uno de los activos más valiosos de la empresa y se le cuida como tal. Y este es uno de esos momentos donde muchas compañías dan un paso adelante, pero otras demuestran que todo era retórica y palabras huecas.

Los empleados se comprometen con la empresa que cuida de ellos en el momento más complicado

Las empresas suelen actuar en función de sus posibilidades financieras, de su capacidad para resistir estos meses pasados y afrontar un futuro incierto con menos facturación. Las hay que han decidido acogerse a un ERTE desde el primer momento. Han hablado y reunido a sus empleados y explicado la situación. Todos hacen un esfuerzo y la empresa se compromete con los trabajadores para que pasado todo sigan juntos adelante.

Otras empresas que no están obligadas a cerrar han optado por acordar con sus empleados vacaciones. En muchas no hay trabajo y en lugar de ir al ERTE utilizan esta fórmula. A nadie le gusta pasarse su tiempo de descanso sin poder salir de casa, pero si el futuro es acabar en el paro porque la empresa ha cerrado, muchos no lo dudan. Ambas partes se comprometen y hacen un esfuerzo.

Es el momento de remar todos juntos

En todo caso lo cierto es que este compromiso de la empresa con sus empleados y de estos con la compañía no será en vano. En muchas organizaciones quedará instalado durante muchos años en la cultura corporativa. El recuerdo de estos momentos superados juntos se queda grabado y también se transmite a nuevas incorporaciones que puedan llegar después.

Mientras otras simplemente verán como todo el dinero que durante años gastaron en jornadas de convivencia empresarial, en coaching y acciones similares se pierden porque llegado el momento no han sabido ofrecer una red para que sus empleados se mantengan. O no han sabido explicar bien porqué han tomado una decisión u otra.

Y cuidado con aquellas que no han sabido proteger a sus empleados. No me refiero ya a nivel económico, sino a nivel de salud. En un momento como el actual, hay algunas compañía, afortunadamente las menos, que han hecho trabajar a sus empleados sin las debidas medidas de protección. Expuestos a contagiarse, con miedo y muchas veces sin poder elegir. Lo mismo que hay empresas que logran impregnar en su política corporativa este compromiso, también pueden quedarse con una mancha que por mucho que inviertan en publicidad no les servirá para limpiarla.

Imagen | ahsing888

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