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David contra Goliat, ¡competir es posible!

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Soy de los que critican profundamente la postura de victimas de muchos propietarios de negocios que con los cambios estructurales que ha vivido nuestra sociedad, nuestro entorno y nuestra realidad comercial en los últimos años han visto o ven amenazados sus negocios de toda la vida, y en lugar de buscar la forma de reconvertirse, de adaptarse deciden morir entre llantos y lamentos, en este caso me quiero referir en particular de los pequeños comerciantes versus los grandes centros comerciales.

En las dos últimas décadas hemos visto como nuestra sociedad se transformaba en muchos ámbitos en su completa totalidad y uno de los ámbitos que se han transformado completamente es el del comercio minorista, hemos pasado de una sociedad entre rural y urbana que estaba acostumbrada al pequeño comerciante, al tendero, a la “tienda de barrio de toda la vida” a una sociedad eminentemente urbana con unos hábitos y unas pautas de ocio y consumo completamente diferentes a las de hace dos e incluso una década y en la que la oferta de ocio y consumo global e integral, cómoda y rápida que ofrece las grandes superficies más que una opción o una alternativa, es su elección.

Y ante esta competencia que es cierto que para quien no sabe o quien no quiere adaptarse supone un grave riesgo para su supervivencia, también es que para el pequeño comerciante que sepa adaptarse supone oportunidades si sabe buscarlas, veámoslo.

Motivos para el lloriqueo y la pataleta siempre lo habrán, es más en muchas localidades incluso podríamos decir que ya se ha pasado de esta hornada de quejas y lamentos por el supuesto daño que estos centros de gran tamaño y calado han infligido en el “comerciante de toda la vida” y ahora nos encontramos inmersos en una segunda oleada de críticas de los que aun siguen en pie después de la primera hecatombe, ahora me refiero a la realidad que se da en muchos barrios con una gran presencia de tiendas y comercios de origen étnico diferente, la cuestión es quejarse, no luchar por competir y sobrevivir.

No estoy diciendo que adaptarse a ninguna de estas realidades resulte fácil, ni poco costoso, incluso en muchos casos será imposible, en esos casos la condena a la desaparición será inevitable, mala suerte, selección natural del mercado, ahora bien en la mayoría de casos si en lugar de lamentarnos porque las grandes superficies o las tiendas de origen chino por ejemplo centrásemos nuestros esfuerzos en ofrecer un servicio, un producto diferenciado que no es el que pretenden ofrecer ni están capacitados estructuralmente para ofrecer estas dos otras realidades que he comentado otro gallo nos cantaría.

¿Y cuáles son estas otras cualidades?, muchas y variadas y también depende del producto y del lugar, pero puede ser desde la apuesta por una red de comercio de barrio que ofrezca servicios adicionales a sus clientes, pasando por la especialización y la atención al cliente como valor añadido hacia el cliente, hasta la diferenciación en las cualidades y calidades de lo que ofrecemos.

En definitiva, nada de lo que hagamos nos garantizara sobrevivir pero de buen seguro que todo lo que no hagamos nos hará morir, por ello en nuestras manos está el intentar sobrevivir.

En Pymes y autónomos | ¿Cómo pelear contra las grandes superficies?
Imagen | rolando.pujol

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