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Cuando tu empresa no se distingue de las demás en las redes sociales

Cuando tu empresa no se distingue de las demás en las redes sociales
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La redes sociales eran una oportunidad de estar más cerca de los clientes, de conversar con ellos de una manera más desenfadada, pero sobre todo más directa. Y sin embargo, lo políticamente correcto ha hecho que tu empresa no se distinga de las demás en las redes sociales. Y lo que es peor, no se ofrece nada a los clientes para que realmente nos sigan.

Muchas organizaciones han perdido la oportunidad de mostrarse mucho más cercanas con sus clientes y acaban por ser simplemente asépticas, sosas y sobre todo irrelevantes. Las redes sociales están dominadas por las estructuras de comunicación, las mismas que redactaban esas notas de prensa corporativas que nadie leía o newsletter que iban directamente al buzón de spam. Quizás por eso aquellas que se arriesgan tienen premio.

Y lo peor de todo es que esto ocurra en empresas grandes, que tienen a lo mejor mucho que perder si comenten algún error, pues todavía se puede entender, pero que pase en pymes que pueden arriesgar mucho más pues ya es más difícil. Porque ni siquiera en ese lenguaje más informal, esos memes que nos impulsan a tomar café porque es lunes o muestran alegría porque llega el viernes son intercambiables para muchas compañías.

Y los resultados se miden en seguidores con los que no interactuamos, que son nuestra audiencia pero no nuestra comunidad, que aunque sea pequeña, siempre será mucho más efectiva que comprar seguidores falsos. No es obligatorio estar en las redes, pero si decidimos dar el paso hay que ser auténticos y fijar pensar en la cercanía con aquellos a los que queremos llegar. Centrar el foco ayuda a que el mensaje les llegue.

Y cuando logramos que interactúen con nosotros es el momento de dar el siguiente paso, construir relaciones. Es aquí cuando fidelizamos, cuando las redes sociales cobran todo su sentido, haciendo que los clientes se sean especiales para nosotros, porque los conocemos, conversamos con ellos y logramos en muchos casos que se conviertan en nuestros mejores embajadores.

Pero para muchas empresas, obsesionadas con el tamaño, con la cifra de seguidores, que es una métrica muy tramposa, en lugar de dar más importancia a otras como número de interacciones o la ratio de interacciones por usuario. Más vale una pequeña comunidad de irreductibles galos que un universo de bots que poco o nada tienen que ver con nosotros.

Imagen | Myriams-Fotos

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