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Vámonos al cine, la empresa paga las palomitas

Vámonos al cine, la empresa paga las palomitas
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Hace años cuando trabajaba por cuenta ajena como director de la delegación de una pequeña empresa extranjera radicada en España, fue la segunda ocasión que tuve ocasión a lo largo de mi carrera profesional de dirigir a un grupo de personas, y realmente fue la primera que además de tener la autoridad de dirigir a un grupo, tenia el poder de dirigirlo sin cortapisas de ningún escalón superior, ello me llevo al aprendizaje de muchas cosas, que incluso hoy, ya establecido por mi cuenta, me sigo aplicando a mi mismo.

Y concretamente en este artículo quiero hacer mención a uno de esos aprendizajes que siendo muy joven aprendí gracias a la oportunidad de tener entre mis manos un equipo humano a mi disposición, quiero referirme a la importancia del saber en que momento es mejor no hacer nada, para al día siguiente hacerlo mucho mejor.

Parecerá que por lo que he dicho muchas otras veces soy partidario de las jornadas interminables de trabajo, de no dar tregua, del rendimiento máximo, y es cierto, es así, y muchas veces incluso aquí he reconocido mi propia incapacidad para saber desconectar, y mis propios problemas para saber encontrar huecos personales más allá de lo profesional, sin que esos momentos de desconexión me provoquen una ansiedad por volver a mis actividades profesionales, pero aquí expongo algo distinto.

Lo que aquí expongo es útil para todos los empleados y directivos de una empresa, para todos los cargos, pero especialmente lo encuentro útil para los cargos intermedios y muy especialmente para el equipo comercial, me refiero a la necesidad del comercial o del director de área correspondiente de poder un día dar libremente portazo y tomarse la tarde libre, pues ese día no se ve con fuerzas para más o no se ve capaz de vender nada si es comercial, eso sin que sirva de precedente y sin que justifique las ausencias injustificadas o repetitivas, puede ser incluso útil para la rentabilidad empresarial.

Yo siempre di orden y era partidario de que el vendedor que una tarde no se encontrase en condiciones de vender, que no vendiese, que se fuese al cine, al centro comercial, a la playa o simplemente a descansar (principalmente era partidario de actividades activas, no encerrarse en casa y en pos de ello, incluso en muchas ocasiones daba la opción a los empleados que decidiesen una tarde libre de pagarles el cine o alguna actividad lúdica que les permitiese relajarse o desconectar), y sorprendentemente habitualmente al día siguiente ese empleado no rendía igual, sino que rendía mucho más de lo habitual y lograba muchos resultados.

Hoy todo a cambiado, hoy me doy las ordenes a mi y yo mismo me las administro, y ciertamente no logro darme estos premios sin sentir una enorme carga de culpabilidad por sentirme ocioso, no es tan fácil invitarme a mi mismo a una tarde lúdica o a una noche de desenfreno, como lo era hacerlo con las personas que tenia a mi cargo, por ello el consejo a todos aquellos que trabajan por su cuenta, pero especialmente (y este es el objetivo de este artículo) a todos los que hoy dirigen equipos de la importancia de saber gestionar la parte lúdica del personal, para a la postre mejorar nuestra propia rentabilidad.

En Pymes y Autónomos | Adicción al trabajo, la necesidad de saber desconectar
Imagen | jlmaral

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