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¿Sabes encajar las críticas? Ante todo mucha calma

¿Sabes encajar las críticas? Ante todo mucha calma
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Partamos de la base de pura lógica que nos dice: nadie es perfecto.Y a partir de ahí pensemos en lo inútil que resulta bloquearse cuando alguien en el trabajo te dice algo negativo. Aprender a reaccionar ante una crítica de un superior o de un compañero tiene mérito y también un aprendizaje.

Todos estamos expuestos a la crítica, y en ocasiones nos podemos sentir ofendidos, molestos o incluso provocarnos ansiedad. Como dice el título, ante todo mucha calma. Saber escuchar diferentes puntos de vista y expresar nuestra opinión cuando corresponde demuestra una gran inteligencia emocional.

La asertividad, el arte de aceptar una crítica

Para empezar, si mostramos interés en lo que nos dice esa persona que nos critica también debemos respetar su turno de palabra, sin interrupciones (tenga o no la razón). Cuando acabe su exposición, preguntemos lo que no nos haya quedado claro.

Si mostramos esta actitud serena y dialogante, lo lógico será que el otro escuchará después lo que nosotros tengamos que decir.

Sin perder los nervios, mejor tomemos aire porque perder los papeles no nos llevará a ningún lado, y expongamos nuestro punto de vista, sin enfados, sin gritos y con buenas maneras.

Reaccionar ante una crítica con otra, mala elección

Si un compañero hoy ha decidido que no está de acuerdo con una decisión que hayamos tomado, escuchemos porque caer en el sarcasmo o en la ira es fácil. Y reaccionar con otra crítica, mucho más. Criticar sin razón al otro lo único que prueba es que además de malos profesionales, somos inseguros y demostramos con ello, nuestra debilidad.

Como decíamos al principio, todos nos equivocamos. Si desde el primer momento, somos conscientes de que el otro tiene razón, lo más sensato será admitirlo y reconocerlo sin que por ello nos hundamos.

Esta es la manera de proyectar en los demás una imagen de que estamos seguros de nosotros mismos. Lograr que nuestra autoestima permanezca intacta, por haber cometido una equivocación en el trabajo, no es motivo para dejar de creer que somos válidos.

La frustración diaria por una crítica es un desgaste innecesario

Cada uno de nosotros somos diferentes. Cada uno de nosotros tiene una manera de ver, de interpretar las cosas y cómo no, de realizar su trabajo.

Mentalizarnos de algo tan obvio como que es imposible caer bien a todo el mundo y que, por tanto, las críticas serán algo común y habitual en nuestro día a día, nos ayudará a tomarnos estas situaciones de otra menara más sosegada.

¿Y si la crítica no es constructiva

Esta es otra cuestión, y responde a diferentes perfiles de personas tanto fuera como dentro del trabajo que buscan reflejar en ti sus frustraciones. Con ellos, es mejor ni mediar palabra.

  • El envidioso. El único motivo por el que nos criticará es porque le gustaría ser como nosotros, y como no lo puede conseguir, necesita remarcar aquello en lo que nos equivocamos, puntualmente.

  • El oposicionista. Este tipo de personas es el que critica automáticamente sin pararse a pensar si tiene razón o no. Aunque estuviera claro que algo es de color blanco, diría que es negro sólo por llevar la contraria.

  • El frustrado. Es aquel que proyecta sus errores y malestar con comentarios negativos sobre nosotros, cuando en realidad es lo que piensa de él mismo.

  • El criticón profesional. Quien cumple este tipo de perfil lo cuestiona todo pero además, se cree superior a los demás y lo demuestra criticando a todos, por eso también nos tocará a nosotros.

En Pymes y Autónomos|El problema de criticar en el trabajo

Imagen|Bess-Hamiti

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