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Transformar los problemas en oportunidades

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Asistí, recientemente, a una conferencia de un responsable de una gran multinacional. En ella, esta persona comentó que uno de los secretos de su empresa, a la hora de innovar, de lanzar nuevos productos y, en general, de mejorar y potenciar la marca, consiste en transformar los problemas en oportunidades.

En otras ocasiones, también hemos comentado que una de las posibilidades para iniciar un negocio, es buscar una deficiencia o un error de la competencia para, aportando una solución, poder captar cuota de mercado. Detectar y corregir errores, propios o ajenos, puede ofrecernos una oportunidad para mejorar nuestra posición ante los clientes.

En cuanto a los errores de los demás, el proceso puede parecer más sencillo, pero no lo es. Nuestro espíritu crítico siempre está más afinado para encontrar defectos en los otros, y no tanto para ver los nuestros. Por tanto, el proceso de detección del problema es más fácil, la cuestión es que, en los fallos ajenos, no tenemos toda la información para hacer el mejor análisis y poder dar la solución idónea.

Otra cosa son lo problemas propios, aquí el problema es el contrario. Lo más difícil puede resultar detectar, o reconocer, el problema. Para ello se necesita un feed-back con el entorno, que nos permita tener la información necesaria para captar que algo se está haciendo mal, pero además hay que tener la capacidad crítica sufiente para reconocerlo y tener iniciativa para, en lugar de ocultarlo o minimizarlo, proceder a su corrección y transformarlo en una nueva fortaleza.

Si se trata de un proceso interno, la depuración, la rectificación y la transformación pueden resultar más sencillo, al tener toda la información necesaria para su análisis y el estudio de las opciones para poner en marcha nuestra estrategia de cambio. Eso puede no ocurrir si el error es ajeno, ya que las causas pueden estar dentro de la propia organización y, si no tenemos acceso a ella, podemos ver el fallo, pero no su origen, con lo cual su correción puede ser más complicada.

Siempre puede ser más sencillo empezar por buscar nuestros propios errores, por un lado fortalecemos nuestra posición, aumentando nuestras ventajas y reduciendo nuestras debilidades. Además, estamos enviando un mensaje al mercado, somos capaces de auto-analizarnos, de detectar esos fallos, no nos importa reconocerlos y trabajamos para solucionarlos.

Todo ello, además de reforzar nuestra posición ante nuestros clientes, mejorará la percepción que el exterior va a tener de nuestra marca y nos conferirá un carácter innovador. Porque innovar no siempre significa inventar, la innovación es cambio y el mero hecho de conseguir esa transformación de las debilidades en fortalezas, ya es una manera de innovar.

En Pymes y Autónomos | Errores a nuestro favor Imagen | Vibragiel

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