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Yo quiero tener un Banco

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Noticias alarmantes para nuestras Pymes, las que publica hoy el diario económico Expansión en su versión impresa.

Según este medio en los cinco primeros meses del año se han registrado casi tantos concursos de acreedores, concretamente, 896 como en todo el año 2007, que fueron 952.

No hay día que nos levantemos con otra “alegría” económica más para el cuerpo.

Expansión relaciona intensamente el aumento del número de concursos con dos consecuencias de la crisis económica, por otra parte, bastantes obvias, en primer lugar con el aumento de la morosidad y en segundo lugar con el endurecimiento de las condiciones para otorgar un crédito por parte de las entidades financieras.

Respecto a la morosidad, no hace falta ser un lumbreras para saber que si las cosas no van bien, primero se deja de pagar a los proveedores y por último, a las entidades bancarias, y respecto a los bancos, pues qué queréis que os diga, yo quiero tener un banco.

Sí, sí me habéis leído bien, un banco, y no uno como en el que sienta Matías Prats en los anuncios de la televisión, uno que en los tiempos de bonanza económica gane dinero y que en los tiempos de crisis también.

Da igual que las entidades financieras se hayan comportado de dudosa manera durante estos últimos años, llegando a participar activamente en el negocio económico de la promoción inmobiliaria, ya sea a través de la adquisición de sociedades cuyo objeto social era éste, o asociándose a pequeños promotores a los que financiaban los terrenos y las obras, a cambio de perpetuar la hipoteca a los incautos compradores. O incluso a especuladores particulares, que como única garantía ofrecían la nueva vivienda, sin tener en cuenta su nivel de ingresos, u otros condicionantes. Ayudando de esta forma a aumentar la demanda y a incrementar el precio de las propias viviendas.

Ahora ya no hay dinero. No hay dinero para adquirir viviendas, para las empresas constructoras, promotoras, para el pequeño albañil… se ha cerrado el grifo. Ahora que no hay dinero, claro, suben los tipos de interés, y al pequeño ahorrador le ofrecen un tipo de interés que a duras penas compensa la terrible inflación que sufrimos, en cambio ellos lo prestan al doble del tipo que lo retribuyen.

Es un negocio redondo, sin vacas flacas.

Ojo no me malinterpretéis no estoy arremetiendo contra los bancos como únicos responsables de la situación actual, todos hemos aportado nuestro granito de arena.

Simplemente estoy haciendo una reflexión en voz alta de cual es el mejor negocio para emprender.

Por estas razones (y alguna más), yo quiero tener un Banco.

Vía | Expansión 23/06/08 Imagen | Wikimedia

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