En tiempos de pandemia, el periodismo es esencial y se nutre de autónomos
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En tiempos de pandemia, el periodismo es esencial y se nutre de autónomos

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El término esencial significa: 1. adj. Perteneciente o relativo a la esencia. La racionalidad es esencial en el ser humano. 2. adj. Sustancial, principal, notable. Me quedo con la segunda acepción de la RAE. Porque principal y notable es la comunicación en este tiempo de pandemia. Vital es la hostelería, cualquier profesional que a raíz de la pandemia o por otras causas, haya tenido que echar la persiana.

¿Por qué nos cuesta comprender que en el sector del entretenimiento (periodistas, operadores de cámara, técnicos de sonido, redactores...) también hay historias de personas que son esenciales para nuestra calidad de vida? Dentro del ámbito del periodismo los autónomos abundan, las estrellas mediáticas son pocas. De hecho, la calidad no suele ir unida a cifras de audiencia, sino a formatos que entretienen y ayudan a quienes les escuchan.

Ir al paro es un drama y una injustica para cualquier trabajador

Ahora que conocemos las cifras de paro, no hay que olvidar que detrás de esos números y de los términos 'obrero', no están hombres y mujeres que trabajan frente a un portátil. Los sanitarios realizan una labor titánica, y si se quejan o reclaman más ayudas, se les recuerda, por parte de algunos, que su profesión es vocacional. ¿Entonces eso conlleva no poder abrir la boca?

España es un país donde el surrealismo campa a sus anchas. Parece que el mero hecho de contar con una profesión que va unida al entretenimiento merezca menos respeto o reconocimiento que cualquier otra. El periodismo desde la radio, por ejemplo, es un espacio para que podamos desconectar. En este momento con la pandemia y todo lo que conlleva, se agradece oír una voz que te acerca temas que sacan una sonrisa.

La comunicación y el buen periodismo son actividades esenciales

La comunicación no es sólo lo que se ve en televisión (cifras y disputas entre políticos) la comunicación es aprendizaje y nos cura el alma. Me ha quedado algo cursi pero es cierto.

Durante el inicio de la pandemia en España, la radio y los podcast eran recibidos con alegría por los consumidores del medio. La ansiedad, el miedo y la incertidumbre bajaban unos cuantos peldaños gracias al trabajo de los buenos comunicadores.

El 78% de los periodistas cubrió informativamente la pandemia de la Covid-19, según el informe anual de la APM

Las consecuencias derivadas de la pandemia del nuevo coronavirus también han tenido su impacto en el gremio, así que la cifra de periodistas parados ha crecido un 23% hasta los 8.636 profesionales, según cifras del SEPE a septiembre de 2020. El desempleo ha crecido más entre los hombres, pero las mujeres siguen representando casi dos tercios de los periodistas sin trabajo (62%).

Ellos también han estado y están ahí, informando, acercando historias a una ciudadanía que vive un momento excepcional. Pero volviendo al ocio, igual que se echa en falta el nocturno, a los apasionados de la radio y de un tipo de periodismo informativo con tintes humorísticos, nos sentimos asombrados ante la desaparición de programas que eran una terapia colectiva.

Los amantes de la radio echamos de menos desde este fin de semana el programa del conocido periodista, Juan Luis Cano que tras tres años, ha dicho adiós a las ondas

Las piernas no son del cuerpo, título del programa, era un formato donde se reunían temáticas diferentes: deporte, naturaleza, música, personajes válidos en sectores que no suelen ser mediáticos, actores y actrices, personas anónimas detrás de causas de índole social, en definitiva: cuatro horas de entretenimiento, aprendizaje y buenas sensaciones. ¿No es ése un trabajo esencial?

Sin profesionales dentro de la comunicación, ¿Cómo se difunden los problemas y los éxitos de un país?

Las ayudas a los medios de comunicación en función de su difusión están en revisión. Al menos, en Francia. El gobierno francés está sondeando la posibilidad de que, para acceder a ayudas, deban cumplirse una serie de criterios de calidad periodística, y reclama, sobre todo, que en las redacciones haya profesionales del periodismo para que lo que se produzca sea periodismo.

Este gesto del país vecino, me trae a la cabeza a otro buen profesional, José Ángel Ponsoda, que con 50 años 'no da el perfil' según los directivos. ¿Y qué perfil es el que se busca en el ámbito de la comunicación? ¿También afecta el edadismo en esta profesión? ¿El buen periodismo que se limita a informar, entretener y enseñar, o el que más ruido hace y pone el foco en temas intrascendentes? Necesitamos distracción pero no dejar de pensar.

A nivel psicológico, el trabajo de estas personas es además de válido, necesario

He mencionado dos nombres conocidos. Juan Luis Cano, junto a Guillermo Fesser son sinónimo de radio, de periodismo y de actualidad. Más que nunca, necesitamos información, poca crispación y ante todo: trabajo bien hecho.

Dentro de ese número abstracto de parados se encuentran profesionales como los que he nombrado y miles de hombres y mujeres anónimos. Ese hincapié que han hecho en Francia respecto a los que no cuentan con un título para ejercer como periodistas, resulta interesante. Pero, en realidad de lo que hablamos es de profesionalidad, de no generar contenido sin pies ni cabeza.

Sólo donde existe la vocación, hay un trabajo bien hecho. Por esta razón, resulta incomprensible que programas que cuentan con una audiencia notable, tengan que decir adiós. Que profesionales que sólo pueden aportar calidad y se rodean de gente de todas las edades, no puedan dar trabajo.

En resumen, en estos malos tiempos, andamos escasos de espacios donde no sólo olvidar la pandemia, sino de lugares donde crecer como seres humanos. Detrás de esos profesionales hay autónomos, personas que como tú y como yo tienen gastos. Escribir, locutar, diseñar..., no son sólo profesiones vocacionales, son profesiones que van de la mano de un sueldo digno por su labor.

Malos tiempos para el ocio que nos ayuda a pensar.

Imagen|Pexels

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