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Los rebrotes ponen en jaque a la economía en España

Los rebrotes ponen en jaque a la economía en España
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Mucho se habló de que podría haber una segunda oleada del coronavirus en septiembre, como si el virus fuera controlable. Y de hecho sí lo es pero las normas no las está siguiendo la población.

Ya es un hecho, las cifras hablan por sí solas. Y si añadimos que la desescalada tuvo su origen en recuperar el turismo y la hostelería a marchas forzadas como si no hubiera que tomar precauciones, tenemos todos los ingredientes para que la economía en España vuelva a temblar.

Confinamientos en pleno mes de julio, una realidad que ya afecta a los comercios

El Ayuntamiento de A Coruña ha activado este domingo un protocolo de seguridad en la playa de San Amaro después de que una mujer que fue atendida por los socorristas a raíz de una caída dijese que creía que podía tener coronavirus. ¿Así se iba a fomentar el turismo?

El confinamiento en Lleida y otros siete municipios del Sagrià donde ha habido un aumento de los contagios por coronavirus no será tan duro como durante las primeras semanas de confinamiento, en el mes de marzo y abril.

Se permitirán los paseos, salir para hacer deporte y las reuniones sociales de hasta 10 personas.Los bares y restaurantes solo podrán servir comida a domicilio o para recoger en el local y los comercios deberán volver a la cita previa.

¿Habrá que buscar nuevas fórmulas en las empresas por un posible confinamiento total en verano?

Sin la implicación de la ciudadanía, sin sanciones estrictas por parte de la Administración, es imposible que la llamada 'nueva normalidad' vaya de la mano de la ausencia de rebrotes. Y esta situación va a afectar de lleno a empresarios, trabajadores y en general, a toda la economía del país.

¿Cómo volver a reinventarse cuando sólo han pasado unos meses desde la desescalada? Empresas y trabajadores que han respetado las normas, pueden ver cómo sus empleos pueden peligrar si los comportamientos poco cívicos se siguen repitiendo.

Resulta llamativo por no decir sorprendente, que tras haber fallecido miles de personas, y el resto estar en un ERTE (en el mejor de los casos) que la gente salga a la calle sin mascarilla y acuda a lugares donde hay aglomeraciones.

Esta irresponsabilidad pasará factura tanto a nivel sanitario (el más importante) como a nivel económico si no hay una campaña institucional que deje claro la importancia de cumplir con la distancia social y llevar la mascarilla. Sin esos dos sencillos pasos, muchos pequeños negocios que tratan de reflotar durante estos meses, se verán afectados.

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