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¿Qué sabemos de las conclusiones del Pacto de Toledo para la reforma de las pensiones?
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¿Qué sabemos de las conclusiones del Pacto de Toledo para la reforma de las pensiones?

Algo más de cuatro años es lo que han tardado en ponerse de acuerdo para tener un borrador con las recomendaciones que consideran necesarias para garantizar las pensiones del futuro. ¿Se ligarán las pensiones al IPC? ¿Qué pasará con las no contributivas? ¿Se retrasará la edad de jubilación? ¿Y con las pensiones y cotización de los autónomos? Son muchas las dudas que surgen y vamos a ver qué sabemos de las conclusiones del Pacto de Toledo para la reforma de las pensiones.

Para empezar tenemos que considerar que el borrador no es definitivo. Podría sufrir algún cambio significativo en su redacción final. El martes 27 de octubre se realizará la votación final. Tampoco es vinculante, es decir, el Gobierno de turno no está obligado a seguir todas las recomendaciones al pie de la letra, aunque en este sentido normalmente se ha respetado el acuerdo alcanzado entre todos los grupos.

Más ingresos y menos gastos

Para los autónomos un aspecto clave está en la cotización por ingresos reales. Esta es una cuestión en la que lleva trabajando bastante tiempo el Ministerio de Seguridad Social, que está muy próxima a su implantación, pero donde el borrador recomienda que se realice de acuerdo con las asociaciones de autónomos, donde ATA, la asociación mayoritaria no es partidaria de que se implante inmediatamente.

Lo cierto es que por mucho que aprieten lo tienen muy complicado. Sobre todo porque cuando se necesite una nueva prórroga en el nuevo estado de alarma de las cotizaciones extraordinarias, cuando se reclame no dejar a los autónomos tirados, también se reclamará que los autónomos coticen por sus ganancias, no por la base mínima de cotización.

Por lo que respecta a la edad de jubilación se mantendrá en los 67 años, pero la edad efectiva tiene que llegar a estar lo más próxima posible a dicha cifra, cosa que actualmente no está pasando. Aquí la penalización de las prejubilaciones e incentivar a aquellos que quieran seguir trabajando llegada la hora de la jubilación será clave.

Financiar los gastos impropios de la Seguridad Social vía presupuestos aliviará el déficit del sistema

Para la financiación del sistema se seguirá dependiendo de las cotizaciones sociales. El déficit que ahora arrastra se subsanaría desglosando los gastos impropios, como por ejemplo el incentivo de la tarifa plana y cargándolo a los presupuestos generales del estado. El poder adquisitivo de las pensiones debe mantenerse y se ligaría al IPC.

En este sentido también es importante que los trabajadores llegada la hora de su jubilación podrán elegir los años más favorables para el cálculo de la pensión, lo que dejaría de penalizar a aquellos que han perdido el empleo en sus últimos años de vida laboral, por ejemplo.

Y todo esto con la recomendación encima de la mesa de complementar con planes privados el sistema público. Un acuerdo a mi juicio insuficiente, o muy corto, para dotar de estabilidad a un sistema donde hay que pensar en reformas para los próximos 20 años, no para los próximos 5. Con la generación de la explosión demográfica a punto de entrar en la edad de jubilación, los gastos del sistema se van a disparar y no está nada claro que los ingresos puedan financiarlo con suficiencia.

Por último para reforzar los ingresos del sistema se apostará por aumentar la presión, y esperemos que los medios disponibles, para la lucha contra el fraude laboral. También hay un ojo puesto en la infracotización de actividades desarrolladas a través de plataformas digitales y la lucha contra los falsos autónomos.

Imagen | Jan Kroon

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