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La formación como inversión: planes de formación en la empresa

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Los padres suelen decir a sus hijos "Estudia, hijo mío, porque así serás algo en la vida. Durante años, muchos han creido que una carrera universitaria les permitiría disponer de mayores ingresos. Algo que, a la larga, se ha demostrado como falso.

Lamentablemente, el mercado laboral español no es uno de los mejores del mundo a la hora de premiar el esfuerzo en materia de formación del trabajador. De hecho, contamos con una de las mayores tasas de mileurismo y de temporalidad laboral dentro de la Unión Europea.

Eso no quiere decir que la formación (universitaria o profesional) no tenga valor. El valor primordial de un título (sea de licenciado o de ciclo superior) es que nos permite acceder a un mayor rango de empleos, así como desempeñar un mayor número de actividades en tiempos de crisis.

Un ejemplo muy claro: un albañil sin estudios sólo puede dedicarse a poner ladrillos. Un licenciado puede dedicarse a su actividad. Pero, si vienen las vacas flacas, también podrá trabajar como cajero en un supermercado o levantando muros en el tajo.

Una vez aclarado el valor de la formación como activo, debemos tener en cuenta una segunda idea. La formación no es estática. Es decir, la capacidad de una licenciatura para permitirnos acceder a un empleo se reduce a medida que pasa el tiempo. Para que esta capacidad no se reduzca, debemos alimentarla mediante otros tipos de formación, tales como programas de postgrado, formación contínua, jornadas, cursos de reciclaje, etc.

Mientras que los empleados suelen recibir formación continua por parte de la empresa, los empresarios y trabajadores autónomos se olvidan a menudo de crear un programa de estudios propio.

Un programa de estudios no implica que tengamos que ir de nuevo a clase. A menudo, puede ser algo tan sencillo como acudir a unas jornadas o realizar unos cursos de reciclaje. La idea clave en este punto es la siguiente: no debe pasar un año sin que puedas añadir a tu currículum una nueva línea en materia de formación.

En resumen, al contar con formación y al mantener su valor, vamos a conseguir, en última instancia, mantener nuestra competitividad como activos dentro del mercado laboral o empresarial.

Y vosotros ¿planificáis vuestra formación? ¿habéis pensado en realizar algún curso o máster este año?

Vía | El paro se ceba con los jóvenes que no tienen la enseñanza secundaria superior (RTVE) En Pymes y Autónomos | Formación en tiempos de crisis, Formarse no es fiscalmente rentable Imagen | hashmil

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