Los funcionarios coinciden: "Muchas personas se creen que por el hecho de haber tenido 15 años cotizados ya tienen derecho a toda su pensión y eso no es así"

Es una de las creencias más extendidas, pero no es real. Con quince años cotizados sólo se cobra la mitad de la pensión 

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Redacción Pymes y Autónomos

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"Muchas personas se creen que por el hecho de haber tenido 15 años cotizados ya tienen derecho a toda su pensión y eso no es así". Esta contundente frase la señala Alfonso Muñoz, funcionario de la Seguridad Social y experto en pensiones, en un vídeo de su canal de YouTube recogido por elEconomista

El caso es que alcanzar ese periodo cotizado no significa tener derecho al 100% de la pensión de jubilación. Ese es el tiempo mínimo exigido para acceder a una pensión contributiva, siempre que se cumpla también el requisito de que al menos dos de esos años estén dentro de los 15 inmediatamente anteriores a la jubilación. A partir de ahí, la Seguridad Social aplica un porcentaje sobre la base reguladora que aumenta según los años cotizados. Con los primeros 15 años se genera el derecho al 50% de la base reguladora, no a toda la pensión.

La confusión está en que se mezclan dos conceptos diferentes. La base reguladora es la cantidad que sirve de referencia para calcular la pensión, pero después hay que aplicarle el porcentaje que corresponde según los años cotizados. En 2026, la escala parte del 50% con 15 años y va aumentando progresivamente hasta alcanzar el 100%. Para quienes se jubilen este año, ese porcentaje completo se alcanza con 36 años y seis meses cotizados, mientras que desde 2027 serán necesarios 37 años. La propia Seguridad Social explica que el porcentaje de pensión depende de los años cotizados y que los 15 años son únicamente el punto de partida de la escala. Los autónomos también tienen que tener en cuenta esta relación entre años cotizados y pensión.

Además, hay otra cuestión que puede cambiar mucho la cuantía final: cuánto se ha cotizado durante la vida laboral. Dos personas con los mismos años cotizados no tienen por qué cobrar la misma pensión, porque las bases utilizadas para calcular la prestación también importan. Es especialmente relevante para los autónomos, ya que sus cotizaciones terminan teniendo un impacto directo sobre la pensión futura. Un cálculo publicado por Pymes y Autónomos muestra qué pensión puede quedar a un autónomo que ha cotizado durante décadas por la base mínima. Además, desde 2026 ha comenzado a cambiar progresivamente la forma de calcular la base reguladora, por lo que quienes se jubilen en los próximos años también tendrán que prestar atención a esta segunda parte del cálculo.

Cada mes suma, pero muy poco

A partir de los 15 años, cada mes cotizado aumenta el porcentaje de pensión, aunque lo hace poco a poco. La escala del artículo 210 añade un 0,19% de la base reguladora por cada mes hasta el 248 y un 0,18% por cada uno de los siguientes, sin superar nunca el 100%. Traducido a tiempo, pasar del 50% inicial al 100% exige más de 22 años adicionales de cotización. Por ejemplo, con una base reguladora de 1.500 euros, los primeros 15 años darían derecho a 750 euros de pensión, mientras que para alcanzar los 1.500 euros habría que cotizar más de dos décadas adicionales. La segunda mitad de la pensión, por tanto, requiere muchos más años de trabajo que la primera.

El propio Muñoz señala que en 2027 serán necesarios 37 años cotizados para cobrar el 100% de la base reguladora, como se suele decir de forma coloquial. No es una fecha elegida al azar: ese año termina la aplicación progresiva de la reforma de pensiones de 2011, que comenzó en 2013 y ha ido elevando el requisito en medio año por cada ejercicio. Quienes se jubilen en 2026 todavía necesitan 36 años y seis meses de cotización, con los coeficientes de transición previstos para este año: un 0,21% durante los primeros 49 meses y un 0,19% durante los 209 siguientes. El salto definitivo hasta los 37 años llegará en 2027, cerrando así un proceso que comenzó en 2013.

La otra reforma que pasa desapercibida

Mientras casi todas las miradas se dirigen al porcentaje según los años cotizados, el cálculo de la base reguladora está viviendo su propia transformación en paralelo. Desde el 1 de enero de 2026, la Seguridad Social aplica de oficio dos fórmulas distintas para calcular esta cifra y selecciona automáticamente la más favorable para el trabajador. La primera es la opción tradicional: sumar las últimas 300 bases de cotización y dividirlas entre 350 (es decir, el cómputo de los últimos 25 años). La segunda, introducida por la reforma Escrivá a través del Real Decreto-ley 2/2023, amplía el periodo examinado y permite descartar los peores meses del historial laboral.

Ese segundo método se despliega de manera progresiva. Durante este 2026 toma las 302 bases más altas dentro de los últimos 304 meses, un abanico que irá creciendo paulatinamente hasta el año 2044. Llegado ese momento, el sistema tomará 29 años de cotizaciones y dejará fuera las 24 mensualidades más bajas, lo que equivale a eliminar los dos peores años de la carrera. Quienes se jubilen en las próximas dos décadas van a convivir con dos reformas solapadas que avanzan a distinta velocidad: la de los años cotizados (que concluye en 2027) y la de la base reguladora (que no terminará de implantarse hasta 2044).

El impacto real en cifras

La importancia de esta escala radica en que condiciona la prestación más numerosa y costosa del modelo público. Según datos del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones, la Seguridad Social abonó el mes de junio 10,5 millones de pensiones, de las cuales cerca de 6,5 millones correspondieron a la jubilación. Con una pensión media de jubilación situada en los 1.572,8 euros mensuales, la nómina total volvió a marcar un nuevo máximo histórico. En este volumen de ingresos, cada punto corrector aplicado sobre la escala del artículo 210 supone decenas de euros de diferencia al mes durante el resto de la vida del pensionista.

De ahí que el mito de los quince años no sea un error menor. Quien se retira convencido de que con esa carencia mínima ya ha asegurado la totalidad de su prestación cobra, en realidad, únicamente el 50% de una base reguladora que se calcula sobre un periodo cada vez más largo. La parte positiva es que la reforma de la base busca corregir al alza: al elegir por defecto la opción más beneficiosa, rescata a quienes sufrieron un bache en los últimos años de su carrera. El verdadero filtro restrictivo está en la otra pata, la de los años trabajados, que premia como nunca las trayectorias largas y sin interrupciones.

Imagen |  fauxels (vía Pexels)

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