Tanto en el ámbito personal como profesional siempre tenemos en mente la empatía, a excepción de cuando la necesitamos, que por regla general es en las situaciones más críticas, que es cuando se nos olvida hacer uso de ella.
En la actividad profesional las consecuencias de esta actitud pueden resultar desastrosas para nuestros intereses, ya que los resultados que se pueden obtener en negociaciones tensas al final pueden resultar muy dispares de los objetivos iniciales previstos si no utilizamos convenientemente la empatía.







¿Crisis? ¿Qué crisis? Mientras la mayoría nos arremangamos pensando en que vienen malos tiempos para los negocios, resulta que algunos no parecen darse por enterados.