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La sana competencia

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Hace pocos días escuchaba algunas duras criticas porque un jugador de futbol en un acto suyo publicitario, en la rueda de empresa “volvió a sacar su faceta más prepotente”. He dicho en muchas ocasiones que no soy un amante del futbol, aunque si que tengo mis preferencias por un determinado equipo, y precisamente no casan con la entidad que este jugador defiende como profesional, pero siempre he defendido a este jugador (y también a su entrenador) en la forma de actuar, y especialmente en la forma de competir.

Y es en ese punto donde hoy me quiero fijar y extrapolar a la realidad empresarial, hoy no voy a entrar a analizar la forma de reaccionar ante el éxito y su forma de actuar en un terreno de juego y fuera del mismo que yo defiendo completamente, eso ya lo trate en un anterior artículo, hoy quiero tratar de la forma de competir y de como interactuar con la competencia.

Al escribir este artículo me ha venido un comentario a la cabeza de algún artículo anterior mío en esta misma tribuna, en el que no recuerdo que usuario me decía algo así como que no podía existir competencia si los competidores jugaban en distintos niveles, si uno era un atleta y el otro era un atleta...cojo. No recuerdo exactamente sus palabras, pero si que se que de esa afirmación yo extraigo libremente, de una forma muy libre, que a mi no me importa quien tenga en frente, ni sus capacidades, ni su nivel, si el se inscribe en la misma competición que yo, yo lo único que deseo es ganarle....pero ganándome a mí, sin fijarme jamás en el competidor.

Este deseo de ganar, este deseo de competir, no tiene porque ser nada contraproducente al contrario, yo por ejemplo creo firmemente que en el entorno empresarial la competencia es sana. Es más creo que por supuesto pueden haber puntos de colaboración entre empresas competidoras, y creo que incluso en la competición todos ganan, pues la competencia estimula a la competencia, y la estimulación de todos provoca un crecimiento, una mejora, un desarrollo del sector en su conjunto.

Ahora bien dicho todo esto, yo tengo muy claro que como profesional o como empresa mi objetivo no es competir con nadie. Mi objetivo es competir conmigo mismo, crecer, ser cada día mejor, conseguir mis resultados. A mi no me importa el contrincante, la empresa de al lado, el profesional de dos calles más allá, no se ni quien es, ni me importa. Mi objetivo es ser yo el mejor profesional, yo la mejor empresa, y solo así es como compitiendo con uno mismo se saca lo máximo, y se van quedando los competidores atrás.

Resumen, considero que esa es la actitud adecuada para competir, la actitud de competir contra uno mismo para ser el mejor, pues compitiendo contra uno, se compite contra todos y compitiendo contra todos, se compite contra uno, y todos se benefician, pues que yo compita, beneficia a la empresa o profesional al que yo pretendo superar, y que la empresa o profesional me superase, me incita a superarme otra vez más a mi....y así, hasta el día del juicio final, así hasta el día del fin de la partida.

En Pymes y Autónomos | Cómo ser un emprendedor de éxito Imagen | pablofausto

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