Hay algunas declaraciones cuanto menos desafortunadas por parte de los máximos responsables empresariales. El CEO de AllState recomienda no invertir en acciones de su empresa por el alto grado de riesgo que ha cogido la misma en sus inversiones financieras.
¿Es honesto este hombre? Por supuesto, avisa que esas inversiones son de alto riesgo y que no son aptas para cardíacos, que su empresa ha podido cometer un error y previene a muchos inversores. ¿se deben llevar a cabo este tipo de declaraciones?
Mucho se ha hablado que los orígenes de la crisis actual se encuentra entre la desconfianza en el sistema, entre los propios bancos, entre los agentes económicos. Fuera de circunstancias macroeconómicas que aquí no vienen al caso, hoy me han dicho desconfiado tomando una información previa por activa y por pasiva. Copio un párrafo literal de un mail.
Por otro lado intuyo total desconfianza por tu parte y no entiendo porqué, te pones en el peor lugar para todo y en caso de que algo te resulte ambiguo siempre te pones en lo peor… y no entendemos porqué. Detras de estre trabajo estamos profesionales…
Se dan dos características en este mensaje bastante importantes, extrapolables a cualquier situación empresarial, negociación o posible establecimiento de relaciones comerciales. Situaciones ambiguas en exceso y falta de comunicación clara de la forma de actuación en determinados escenarios.
Cual es mi sorpresa hoy cuando leyendo la prensa veo que Guardiola motivó a sus jugadores con un vídeo de Gladiator antes de comenzar el partido de la final de la Copa de Europa. Según podemos leer, el cierre del vídeo musical motivante que se preparó no podía ser otro que Nessun Dorma, la cual ya recomendé como una ópera automotivadora de primer nivel.
Pero hoy, voy más allá. Si recordamos la (penosa) retransmisión televisiva, justo antes del comienzo del encuentro, uno de los temas que se cantaron en Roma fue concretamente el We are free de la BSO de Gladiator, y que acompaña este post, aunque creo que fue Andrea Bocelli el intérprete en Roma. Eso es jugar con mucha ventaja psicológica por los siguientes puntos.
El liderazgo es una de la aptitudes y cualidades más importantes que puede tener un empleado para nosotros. Desde el punto de vista de la consolidación de la teoría administrativa y de las organizaciones, se entiende el liderazgo como una función indispensable dentro de las organizaciones y que una a los agentes laborales, los trabajadores entre sí.
Esta forma de desarrollo laboral sobre todo intenta que las circunstancias sobre las que se rodean los empleados de una organización sean las idóneas para no sólo el conjunto de ellos, sino para el progreso y cumplimiento de objetivos de nuestra empresa.
Siguiendo con el desarrollo que hacíamos en nuestra primera entrada, un el líder es resultado de las necesidades de un grupo, como evolución natural de las necesidades empresariales y que nosotros vamos gestionando para poder formar a dicho líder en caso de ser necesario.
Publicaba ayer una entrada sobre lo que valorábamos para ascender a un empleado, como punto fundamental destacaba el liderazgo, una cualidad que si bien puede formar parte de la propia naturaleza de algunos de nuestros empleados, también podemos conseguir tenerla en ellos.
El liderazgo por tanto es una aptitud muy buena y que muchos de nuestros empleados sería perfecto que la tuvieran ya que se entiende como una capacidad de guiar al resto de nuestra empresa para que gracias a su empeño voluntariamente se logre el conjunto de objetivos de ese grupo de trabajo determinado. o en caso de una empresa pequeña todo su conjunto.
Este fin de semana estaba reflexionando acerca de la soledad. Y justo entonces publicó Remo el siguiente post, basándose en una canción de Anastacia. Lo cierto es que tenía dudas sobre si quizás volvía a pecar de excesivamente filosófico, pero esa entrada me acabo de decidir. Y es que creo que a todos nos convendría reflexionar, a solas y en grupo, sobre este tema, sobre la soledad del emprendedor. Ojo, que es la misma soledad que, como luego veremos puede sentir un profesional que trabaja por cuenta ajena o un funcionario, pero de algún modo se suele cebar de manera especial en el emprendedor, en el profesional liberal, en el autónomo.
¿Por qué? A mi juicio se trata, en esencia, de un problema de comunicación, de hablarlo vaya. El trabajador, el funcionario, están inmersos en una estructura, más gr5ande o más pequeña. Se sienten mucho más arropados, más protegidos. Si a eso le unimos que el emprendedor (no sólo el, pero si en mayor medida), por definición tiene que hacer que las cosas pasen, que vencer inercias, que romperse la crisma un día y otro también contra una pared de burocracia, competencia y malos datos macro que le vienen encima, es comprensible que el emprendedor se sienta solo, muy solo. Como un portero ante un penalti. ¿Qué hacer para no caer abatido?
Es muy habitual que muchas veces necesitemos contratar un nuevo apoyo para nuestra empresa pero no sabemos exactamente que requisitos extra son los más importantes que debemos valorar.
Vamos a intentar aplicar un poco la metodología que siguen actualmente las grandes empresas para aplicarla a las pymes, dándole un toque de necesidad que nosotros también podemos pedirle en algún momento a los empleados descubriendo así que cosas son las que podemos llegar a necesitar.
Si un asesor fiscal estudiara psiquiatría o un psicólogo hiciera lo propio con la fiscalidad, no tardaría mucho tiempo en darse cuenta que uno de los organismos estatales dependientes del Ministerio de Economía y Hacienda tal vez esté padeciendo una enfermedad.
Efectivamente ese organismo podría ser la Agencia estatal de administración tributaria, y la dolencia invalidante un trastorno mental llamado depresión fiscal.
Os informo de cuales son algunos de los síntomas que afectan a las personas con la citada patología, para con posterioridad extrapolarlo a la citada institución; luego que cada uno extraiga sus propias conclusiones. Vamos allá:
El colegio poco me enseñó,
si es por el maestro nunca aprendo…
Vivimos en la epoca del conocimiento, en donde el saber no ocupa lugar, en donde lo más recomendable es tener dos carreras universitarias varios máster y mucha experiencia para montar una empresa.
Este es el perfil deseado, o eso creemos, además de una buena cobertura financiera para montar cualquier tipo de negocio en la actualidad. Pero hay gente que no tiene nada de eso y ha conseguido montar un negocio con el que ha vivido mucho tiempo.
Leía hace unos días en la revista americana Enterpreneur, un editorial que llamaba la atención a sus lectores pidiéndoles que no fueran ese tipo de jefes.
Para ello la editora daba tres ejemplos de comportamiento que debían evitarse a toda costa.
Uno de ellos era el jefe que ante una situación de estrés procedía a agredirse a sí mismo en público.
Ciertamente, no he tenido muchos jefes a lo largo de mi trayectoria, pero ninguno de ellos se ha grapado la mano ante un informe mal redactado.