En la actualidad la palabra crisis nos persigue y no sólo como concepto económico, sino también como crisis personal. La batería permanente de noticias poco propicias acaban por hacer mella en el ánimo colectivo provocando una evidente falta de motivación, de confianza y en algunos casos incluso de autoestima.
Con este escenario pedir que la gente se anime a invertir, a consumir o emprender resulta ser poco menos que una quimera de difícil cumplimiento ya que en el ánimo de la gente lo que prevalece es la cautela y la asunción de aquellos riesgos meramente necesarios. Sin embargo, no hay que dejarse llevar por esta vorágine, y por eso, en ocasiones es recomendable lecturas como Talento a prueba de crisis (Leila Navarro).






