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Cambio de rumbo

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En palabras de Jack Welch (ex-presidente de General Electric) «si el ritmo de cambio de una empresa es inferior al de su entorno, el final de la empresa está a la vista». Allá donde unas empresas se hunden, aparecen oportunidades para otras nuevas formas de negocio… y probablemente no existan sectores en crisis, sino estrategias colectivas obsoletas.

Actualmente está sucediendo que hay hipercompetición: donde el número creciente de competidores, a escala global, hace que la probabilidad que surja un nuevo producto, mejorado o substitutivo del actual, sea cada vez mayor en menos tiempo (¿No es lo que hacen los Chinos mejorando las copias que realizan?). La estrategia válida en entornos de oferta excedente será, sin duda, la diferenciación de producto. El timing para una empresa suele ser bastante pequeño ya que los cambios que se producen hoy en día suelen ser bastantes rápidos, sobretodo en temas tecnológicos, lo que implica que debe haber una planificación previa sumamente preparada para no quedarse desfasados. En mi opinión la implantación de un SGC (Sistema de Gestión de la Calidad) ha de servir, entre otras cosas, para que la empresa innove aportando un valor añadido a sus productos/servicios, incluso pudiendo lograr crear océanos azules, donde su competencia se torne irrelevante.

Una de las características de los océanos azules es incrementar la innovación en valor añadido a la vez que se bajan los costes de la empresa, de esta forma se consigue un doble efecto, que creo, que en tiempos de crisis como los que estamos viviendo puede ayudar a las empresas a poder tener más clientes y por lo tanto más beneficios, ya que al reducir los costes también se pueden rebajar los precios incrementando de esta forma el número de productos/servicios vendidos y por lo tanto los beneficios.

La mejor manera de competir es evitar la confrontación eligiendo una manera de desmarcarnos de la competencia (como se promulga en la estrategia de océano azul). La calidad total, hay que tenerla por defecto. De la lucha por la cuota de mercado, se ha de pasar a la lucha por la fidelización (gracias al Business Intelligence). A menudo, la tecnología sigue modas, como es el caso actualmente de las redes sociales. Ya que no hace demasiados años la moda era tener una página web, después se pasó a tener un blog y ahora está de moda estar todo el día hiperconectados a internet mediante las redes sociales como son facebook o twitter.

Y me pregunto, ¿después de estar hiperconectados mediante las redes sociales, que vendrá?: ¿estaremos conectados todo el día mediante el televisor?, ¿internet en 3D? ¿o será internet en 3D mediante el móvil?. De hecho pienso que es factible tener internet mediante una visión en 3D porque ya hay televisores que se conectan a internet y si encima estos televisores son 3D pues ya tenemos internet en 3D. Ahora sólo faltaría trasladarlo al ordenador o al móvil, como en la película Iron Man. Está claro que el futuro se encuentra en internet, queramos o no. O por ejemplo poder ver los hologramas que se veían en las películas de Star Wars.

En relación a los descrito anteriormente en que las empresas se han de adaptar a las necesidades de los clientes/consumidores, la curva de valor de la empresa, hasta hace unos cuantos años, su punto más álgido se encontraba en la producción lo que hacía que no se tuviera en cuenta ni el diseño, ni la marca, ni la personalización, ni nada que aportara al consumidor una sensación, un estímulo o incluso un sentimiento en referencia a la compra de un producto o servicio. Sólo se producía en masa sin tener en cuenta las necesidades de los clientes.

En cambio desde hace poco esta curva de valor es totalmente diferente, ha hecho un giro de 180 grados, dónde los puntos álgidos de dicha curva se encuentran en sus extremos y siendo la producción su punto más bajo ya que hoy en día los consumidores a la hora de comprar o adquirir un producto, lo hacen por la diferenciación que les supone, por su diseño, por su valor añadido, por los valores que transmite la empresa o el producto/servicio, ya sea mediante anuncios en la televisión como en internet. Esta nueva curva se denomina “smily line” (boca sonriente).

En Pymes y Autónomos | Los diez mandamientos de una buena organización Imagen | Iron Man

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