
En nuestro desempeño profesional existen algunas tareas o circunstancias que actúan como auténticos cronófagos, que no son ni más ni menos que ladrones de tiempo. Esto es así porque roban o se comen un tiempo que podríamos destinar a las labores realmente importantes y ¿acaso hay algo más importante que nuestro tiempo?
Conocer dichas circunstancias supone el primer paso para mejorar su eficiencia . Estos “ladrones” se pueden dividir en dos grandes grupos: externos e internos. Esto supone que existen factores sociales y psicológicos que nos afectan y que hay que saber gestionar para lograr una óptima gestión del tiempo. Vamos a comenzar enumerando algunos de nuestros “queridos” cronófagos externos.
Identificar los factores externos resulta sencillo pero neutralizarlos es algo más complicado dado su gran peso social. Pocas veces podremos evitar que un cliente consuma nuestro tiempo más allá de lo necesario o que tengamos que hacer tediosas revisiones del trabajo ajeno. No obstante existen algunos puntos en los que sí podemos actuar.
Para ello se suele recomendar utilizar el buzón de voz para devolver las llamadas según su prioridad o los servicios de una secretaria que actúe de filtro y tome los mensajes. El teléfono es un aliado importante en la gestión de nuestro tiempo pero su utilización constante cuando no es nuestra principal actividad es desaconsejable. Abrir vías paralelas como el email nos puede ayudar a priorizar.
Tendríamos que evitar las que no sean realmente necesarias. En el caso de reunirnos con los clientes debemos ser directos y afables sin perder el foco respecto al tema de la conversación. Limitar el tiempo con ellos puede ser un error así que hay que actuar con sentido común.
La opción de contar con una secretaria o habilitar comunicaciones electrónicas nos pueden facilitar el filtrado nuevamente pero tenemos que asumir que no siempre es posible y que enfría las relaciones interpersonales. Puede que nos ayuden otras respuestas típicas destinadas a conseguir algo de tiempo: “En 10 minutos estoy contigo”, “termino con esto y hablamos”, etc… eso si, mucho cuidado, podemos estar retrasando temas realmente urgentes.
No siempre existen aunque las que hay se basan en organizar nuestras relaciones. Con nuestras habilidades sociales podremos manejar en mayor o menor medida el factor externo. Generalmente es cuestión de establecer prioridades, posiblemente lo más complicado para alguien que se inicia.
Existe tiempo y lugar para todo, para nuestras relaciones sociales y laborales, pero también necesitamos perspectiva y experiencia para saber manejarnos correctamente entre ambos campos. Lo peor es dejarnos llevar por los cronófagos pues cuando nos demos cuenta se nos habrá ido el tiempo sin hacer las cosas que teníamos que hacer.
En ocasiones los cronófagos son especialmente agradables. De ahí que sean un problema tan fácilmente distinguible pero tan difícil de solucionar en caso de querer hacerlo. ¿Cual es vuestro peor cronófago externo?
En Pymes y Autónomos | Gestión del tiempo, ¡Gestiona tu tiempo y aprovéchalo!, Gestionar bien el tiempo para reducir estrés
Imagen | Germán R. Udiz