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La temporalidad se va a acabar, ¿por qué en España está 10 puntos por encima de la media de la UE?
Vocación de empresa

La temporalidad se va a acabar, ¿por qué en España está 10 puntos por encima de la media de la UE?

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La temporalidad es un problema en el mercado laboral en España. Y uno de los objetivos del Gobierno es corregir esta prevalencia de contratación temporal, que en la mayoría de las ocasiones supone también precariedad. Pero ¿por qué en España está 10 puntos por encima de la media de la UE?

Lo cierto es que si miramos los datos, somos los primeros en temporalidad en Europa. Casi uno de cada cuatro trabajadores lo son con contrato temporal, en concreto un 24,2%. La media de la eurozona queda bastante lejos, en el 14,2%, 10 puntos por debajo. ¿Se debe a una dependencia del turismo de sol y playa?

¿En qué sectores se da más la temporalidad?

Podríamos analizarlo así, pero la realidad sería que en ese caso los empleados temporales tendrían que ser camareros o empleados de hotel, por ejemplo. No es el caso. Uno se los sectores que más empleos temporales concentra es el público, incluso por encima en su porcentaje del privado. Las enfermeras que concatenan un contrato de sustitución tras otro son un buen ejemplo. Pero no son los únicos.

Pero la temporalidad no puede desaparecer. Sin embargo si debería emplearse para lo que fue pensada, dar más flexibilidad al mercado laboral, donde los picos de trabajo o las sustituciones se realicen con contratos temporales. Los que no deberían ser temporales son los que se mantienen a lo largo del tiempo, por mucho que sean obras y servicios que van pasando de subcontrata en subcontrata o se contrate el lunes para despedir el viernes.

No basta solo con perseguir la temporalidad fraudulenta

Una de las fórmulas con las que el Gobierno quiere reducir el número de contratos temporales es aumentando la acción de la inspección. En los dos últimos dos años el número de contratos temporales que se han pasado a fijos ha sido notable. Y esto con un cuerpo de Inspección con muy pocos efectivos. Pero con esto no basta.

¿Es el problema para tener un contrato fijo el coste del despido? Muchos empresarios no ofrecen un contrato indefinido simplemente por el hecho de que no quieren arriesgarse a tener que indemnizar a sus empleados si en el futuro, dentro de uno, de tres o de diez años tienen que despedirlos. Y esto se tiene que corregir. Alguna propuesta diferente ya se ha puesto encima de la mesa.

¿Ayudaría la mochila austriaca a reducir la temporalidad?

Por un lado ofreciendo fórmulas que ayuden a las empresas en caso de problemas a no tener que asumir costes tan altos en sus despidos. Pero también acercado la indemnización del cese de contrato temporal al coste del despido de un fijo. Aquí es fundamental llegar a un acuerdo, ya que seguramente las empresas desearían que el coste de este despido se acerque lo más posible a cero y los sindicatos a una indemnización alta para proteger a estos trabajadores.

La simplificación de los contratos, que solo podrán ser de tres tipos en la reforma que se plantea, también ayudará. Una mejor definición de las causas que pueden justificar el contrato temporal harán que sea más complicado utilizarlos como hasta el momento. Todo lo demás, serán contratos fijos.

Lo cierto es que todas las reformas laborales desde los años 90 han intentado combatir el exceso de temporalidad. Ninguna lo ha conseguido. No es una tarea fácil. Ni se va a arreglar con unos simples retoques o más amenazas de inspección. Porque demasiada presión puede acabar en renuncia de contratación.

Los problemas de la temporalidad

La temporalidad genera diversos problemas, desde salarios más bajos y menos cotización a ajuste rápido en momentos de crisis. Los primeros que van al paro son los contratos temporales a los que no se renueva. Y lo mismo a servido para aquellos camareros cuyos bares cerraron que para los enfermeros que llegaron a diferentes hospitales y que pasado el pico de la pandemia se volvieron por donde habían venido.

También problemas en el compromiso de los trabajadores con la empresa, en las posibilidades de formación o en un horizonte de vida personal nada claro, que les impide planear la compra, no ya de una casa, sino de casi cualquier cosa que requiera financiación. No hablamos ya de tener una familia o un plan de futuro más allá de las próximas vacaciones. Y esto no se sostiene durante mucho tiempo y hay ya varias generaciones atrapadas en esta espiral.

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