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La semana laboral de cuatro días como solución a la crisis económica del coronavirus
Vocación de empresa

La semana laboral de cuatro días como solución a la crisis económica del coronavirus

Para muchas empresas se ha producido un descenso de su facturación debida a una menor demanda como consecuencia de la crisis sanitaria. Otras directamente han tenido que cerrar porque los números no les salen, los gastos de apertura son mayores que los beneficios que sacan. Pierden menos estando cerrados. Para las primeras los ERTES a tiempo parcial son una alternativa, aunque algunos ya piensan en la semana laboral de cuatro días como solución a la crisis económica del coronavirus.

La empresa sigue disponiendo de sus empleados, no pierde capital humano y sus gastos salariales disminuyen. Para los empleados supone una pérdida de salario, puesto que el ajuste de un día menos de trabajo mermará su nómina a final de mes. También más facilidad para conciliar vida personal y profesional, más tiempo para nuestro ocio personal y menos gastos en desplazamientos, sobre todo si se utiliza el vehículo privado. También si comemos fuera de casa es un día menos que pagamos el menú.

La jornada laboral de cuatro días funciona

Los experimentos que hasta ahora se han realizado de semanas de 4 días han mejorado la productividad de los empleados. Trabajadores más concentrados en sus tareas, que pueden conciliar con más facilidad o son más felices con más tiempo libre. Aunque habrá que ver si se mantiene en el caso de existir una reducción de salario.

Para el Gobierno supone que no tiene que hacerse cargo de una parte de este salario. También un menor ingreso por cotizaciones, pero a la larga un mayor número de personas trabajando cuando se salga de la crisis económica, por lo que se compensaría esa menor cotización y se tendría que abonar menos prestaciones.

En definitiva, el reparto del trabajo que algunos ponían encima de la mesa ante la llegada de una mayor automatización y robotización de las empresas. Quizás por eso en Alemania ya es una medida en discusión entre Gobierno y agentes sociales.

Con más tiempo libre puede subir el consumo interno y la demanda de actividades de ocio

Lo cierto es que no es lo mismo un país muy industrializado como Alemania, que uno como España donde está muy orientado al sector servicios. Esto implica contratar más gente y en pequeños negocios que tienen un empleado, puede que ni eso. Porque el problema es el peso de las microempresas que no llegan a cinco empleados en España, donde este tipo de medidas son muy complicadas de sacar adelante. Y son los empresarios los más reacios a negociar este tipo de escenarios.

Esto también tiene un lado perverso. Porque si no nos llega con la reducción de salario para cubrir nuestras necesidades mínimas, al final se buscará otro trabajo. En lugar de tener solo uno de 40 horas a la semana, acabaremos con dos de 30 horas semanales, con lo cual más dinero, más complicado conciliar y mucho menos tiempo libre para cualquier cosa.

Y en un país donde todavía prima el presentismo no está nada claro que la jornada finalice después de 8 horas. Si se mantienen los mismos vicios, los turnos partidos interminables, la vida social en la empresa en lugar de buscar la productividad de poco servirá este tipo de jornada.

Los autónomos los grandes perjudicados

Los trabajadores por cuenta ajena serían los grandes perjudicados. Porque en muchos casos solo pueden contratar a una persona. Si reduce su jornada en 8 horas lo más probable es que sea el propio autónomo el que asuma esa carga extra de trabajo. Pocos serían los casos en los que se contrataría a una segunda persona.

La ventaja sería que en el caso de tener acumulación de tareas podrían sacarlas adelante mucho mejor si tienen a dos empleados con los que ya están trabajando regularmente. La cuestión es si les interesa tener dos a media jornada, que puedan ir aumentado su tiempo de trabajo en caso de ser necesario. Algo muy complicado de mantener en el tiempo.

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