De la gran renuncia al gran plantón: muchos empleados ya ni se presentan el primer día de trabajo
Vocación de empresa

De la gran renuncia al gran plantón: muchos empleados ya ni se presentan el primer día de trabajo

HOY SE HABLA DE

En un país con más de tres millones de desempleados no debería ser un problema encontrar trabajadores para cubrir vacantes o puestos de nueva creación en las empresas. Y sin embargo, esto no es lo que ocurre en España en muchos sectores. La pandemia lo ha cambiado todo y muchas personas han revisado tal vez sus prioridades. Por eso el trabajo, que para muchos ocupaba el lugar más alto, ha empezado a bajar posiciones. Tanto como para que ya no hablemos de la gran renuncia y se empiece a hablar del gran plantón, muchos empleados ya ni se presentan el primer día de trabajo.

La cuestión es que tras pasar por el proceso de selección y aceptada la oferta de trabajo, cuando llega el momento de incorporarse a su nuevo empleo, hay un porcentaje importante que ni siquiera llega a presentarse el primer día. Llamémoslo plantón o una cobra laboral, pero lo cierto es que en  Estados Unidos hay empresas que están reportando estadísticas que indican que esta práctica afecta entre el 15 y el 20% de las vacantes que ofertan, es decir, una de cada cinco.

El panorama en España es preocupante, tanto que el Gobierno estudia medidas

En España no estamos en la misma situación de Estados Unidos, tampoco en la gran renuncia, o la negativa de muchos empleados a volver a su puesto de forma presencial tras la vuelta de la pandemia, personas que deciden buscar mejores oportunidades sin que un despido las fuerce a ello. Pero existe preocupación en el Gobierno y se estudia tomar medidas con los agentes sociales.

Y no solo se trata de puestos en grandes tecnológicas, de empresas con alto nivel de tecnificación o que necesitan personal de alta cualificación. También en sectores como hostelería y servicios muchas empresas han manifestado sus dificultades para cubrir sus vacantes. Y también se dan este tipo de situaciones de no presentarse.

Hay que añadir aquí una variable interesante que se produce cuando la persona que acepta el trabajo tienen que trasladar su residencia.  Las dificultades para encontrar alquileres a un precio razonable pueden hacer que directamente se renuncie al empleo por estos motivos.

Los ejemplos más exagerados de esta situación se dan en lugares con oferta de alquiler muy distorsionada por el alquiler turístico. La isla de Ibiza lleva años con problemas para cubrir sus puestos de trabajo no solo en temporada alta. Y afecta a todos los ámbitos, tanto empresas como a la  administración pública.

Y tiene una variable, el lugar de trabajo, que también provoca renuncias en grandes ciudades, donde el tiempo de desplazamiento de una punta a otra de la ciudad en transporte público puede superar con creces la hora. Ni pensamos con el coste de los carburantes disparados en acudir en transporte privado.

En estos casos, encontrar una oferta que simplemente reduzca el coste que pagamos por el alquiler en caso de cambiar de ciudad o el tiempo que tardamos en llegar a nuestro lugar de trabajo lo cambia todo. Y se renuncia al empleo para tener más tiempo libre, más dinero (no se paga tanto de transporte o alquiler) y en definitiva un mejor calidad de vida.

Una generación acostumbrada a vivir con contratos precarios

Además las empresas están incorporando en muchas ocasiones a trabajadores que llevan años saltando de un contrato a otro. La precariedad hace que no les de miedo el cambio. Ya han pasado por esto muchas veces.

Lograr un buen ambiente laboral hace que los empleados se lo piensen mucho más antes de cambiar de empresa

Y estos trabajadores más jóvenes pueden seguir viviendo con sus padres, porque ni se plantea irse de casa ya que ni siquiera puede pagar un alquiler razonable. Y ven muy lejos el acceso a una vivienda en propiedad, por lo que no se destina una cantidad al ahorro para dicho fin.

Se trata por lo tanto de una generación sin ataduras, de hipotecas de viviendas en muchos casos, pero también familiares (es muy complicado plantearse un futuro con hijos). Y esto hace que el compromiso con la empresa sea mucho más fácil de romper. Incluso como para llegar al extremo de no presentarse el primer día.

Y una inflación disparada en un país donde no se piden aumentos

Por último hay una variable interesante para considerar, el efecto de la inflación sobre los salarios y la pérdida de poder adquisitivo de los empleados.  Y esto en un país donde solicitar un aumento es algo poco común no es despreciable.

Muchas empresas no reflejan la subida del IPC en los salarios de sus empleados y esto genera malestar a corto plazo. La fórmula para conseguir no perder este poder adquisitivo está muchas veces fuera de la propia empresa, negociando un nuevo contrato en otro lugar.

Tanto es así que un 40% de los trabajadores valoraban en 2021 cambiar de empresa.  Y en muchos casos no va solo asociado a una mejora de salario, sino a una perspectiva profesional, lo que se conoce como carrera profesional con mejores oportunidades de crecer.

Y por supuesto más facilidad para conciliar vida personal y profesional. Aquí es donde entra de lleno las posibilidades de trabajo flexible, teletrabajo ya sea de forma habitual o híbrido y cómo las empresas tienen que empezar a pesar que si quieren retener talento tienen que cuidar a sus empleados. Porque no basta solo con el salario.

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