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Spam, desconocimiento y miedo en la red, cuando aseguran tener tus contraseñas

Spam, desconocimiento y miedo en la red, cuando aseguran tener tus contraseñas
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No es raro que en algún momento recibamos un correo electrónico que asegura que un hacker ha logrado hacerse con el control de nuestro equipo. Es una técnica más que trata de explotar el miedo, el desconocimiento y en muchas ocasiones el sentimiento de culpa de algunos usuarios. Pero solo se trata de correo basura, de spam, que trata de hacernos picar y que alguien pague una cantidad de dinero por no revelar nuestros secretos.

Porque aquí es donde está la clave del asunto, en la duda. ¿De verdad tienen el control de nuestro ordenador? Si han instalado un programa que graba las pulsaciones del teclado, que graba la pantalla y dónde estamos navegando para que nos piden dinero. En muchos casos ya se ha accedido a la cuenta bancaria para hacer alguna transacción.

No se trata más que de un truco, de una ilusión. Otra más, como el caso del falso servicio técnico. Nuestro ordenador funciona bien, no tenemos que llamar a ningún servicio técnico, no tenemos que pagar para que no divulguen grabaciones nuestras obtenidas a través de la cámara web, que muchas veces ni siquiera tenemos, etc. Pero el susto nos lo quedamos.

Y sin embargo eso no hace que nos tomemos en serio la seguridad en las empresas. En muchas, sobre todo las más pequeñas la confusión entre archivos personales y profesionales es total. El ordenador portátil lo mismo se utiliza para descargarse una película de Internet que para hacer la facturación. ¿Copia de seguridad? No sabe y no contesta es una de las opciones.

Y cuando la tenemos ni siquiera sabemos que estamos guardando, si está funcionando correctamente, si se pueden recuperar datos o si tenemos un esquema con diferentes dispositivos para no perder información. Y a todo esto la llegada del RGPD no hace sino añadir presión. Perder datos de clientes puede suponer una multa muy importante para la empresa.

Y al final cuando de verdad ocurre algo grave, por ejemplo el cifrado de la información, la pérdida de datos es inevitable. Pero no hablamos de algo leve, de perder el trabajo de un par de días, sino de meses. Y la culpa siempre es de otros, cuando nunca nos hemos preocupados por protegernos, por ser precavidos o pensar simplemente que las máquinas fallan.

Imagen | OSI

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