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Los autónomos sufren una mayor tasa de pobreza que los asalariados: supera el 31% frente al 19,79%

Autonomos Pobreza Espana
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sergio-delgado

Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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¿Qué es ser pobre en España? Es algo más allá de un concepto abstracto. Hay unos números que lo definen.

Según datos del Instituto de Estudios Fiscales (IEF) y dependiente del Ministerio de Hacienda, una persona se sitúa en riesgo de pobreza si su renta disponible anual no alcanza los 11.217 euros. Mientras que cuando los ingresos caen por debajo de los 7.478 euros, se considera ya pobreza extrema.

Este indicador, conocido como renta disponible equivalente, permite comparar hogares de distinta composición. Lo que ayuda a tener una imagen más ajustada de la realidad económica que vive en realidad España.

Una desigualdad que se reduce, pero no para todos

Dicho estudio analiza el periodo comprendido entre 2017 y 2023, una etapa marcada por importantes cambios económicos.

Durante estos años, la desigualdad de renta mostró una tendencia a la baja. Los hogares con menores ingresos experimentaron incrementos reales superiores a los de las rentas más altas, reduciendo la distancia entre ambos extremos.

Sin embargo, esta mejora general no se ha distribuido de forma homogénea. Existen colectivos que continúan concentrando niveles elevados de vulnerabilidad. Y sí, uno de los más expuestos es el de los trabajadores por cuenta propia.

La brecha entre autónomos y asalariados

En aquellos hogares donde predominan los ingresos empresariales, la tasa de pobreza alcanzó el 31,04%. En cambio, en los hogares sustentados por salarios, este porcentaje se redujo al 19,79%.

Una distancia de más de once puntos porcentuales y que pone sobre la mesa una realidad: ser autónomo implica un mayor riesgo de caer en situación de pobreza.

Y es que, más de 500.000 trabajadores por cuenta propia apenas alcanzan ingresos netos inferiores a los 900 euros mensuales, mientras que cerca de 800.000 sobreviven con 670 euros o menos al mes.

Una realidad que afecta a alrededor del 25% de los afiliados al Régimen Especial de Trabajadores Autónomos. Lo que refleja una situación de fragilidad económica importante. Una parte de estos trabajadores, pese a mantener su actividad, no logra generar ingresos suficientes para cubrir sus necesidades básicas ni asegurar estabilidad a medio plazo.

Más pobreza extrema y mayor intensidad

La desigualdad se acentúa cuando se analizan más indicadores. En los hogares de los autónomos, la pobreza extrema afecta al 16,96%, frente al 9,65% registrado entre asalariados.

A esto se suma la intensidad de la pobreza, que mide la distancia media entre los ingresos reales y el umbral mínimo. En el caso de los trabajadores por cuenta propia, esta cifra alcanza el 12,57%, mientras que en los asalariados se sitúa en el 8,36%.

Es decir, no solo hay más hogares de autónomos en situación de pobreza, sino que además su situación económica es más profunda y también más difícil de revertir.

Ingresos más volátiles

Una de las claves para entender esta brecha es la naturaleza de los ingresos. Los autónomos dependen directamente de su actividad económica. Y esto, claro está, implica una mayor variabilidad.

A diferencia de los asalariados, no existe una estabilidad mensual garantizada, lo que incrementa la exposición inevitable al riesgo. Esta volatilidad limita, por tanto, la capacidad de planificación financiera y reduce el margen para generar ahorro.

Un sistema de protección menos accesible

Otro elemento determinante es el acceso a la protección social. Los asalariados cuentan con una red más amplia de cobertura, que incluye prestaciones por desempleo y subsidios.

En el caso de los autónomos, el acceso a estas ayudas es más limitado. Las condiciones para acceder a determinadas prestaciones son más restrictivas y, en muchos casos, insuficientes para compensar la pérdida de ingresos.

Este desequilibrio se refleja con mayor intensidad en los hogares con menor renta. En estos casos, las prestaciones públicas representan una parte significativa de los ingresos de los asalariados, mientras que en los autónomos su peso es mucho menor.

Imágenes | Pixabay, E-Noticies

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