Alivio para el bolsillo de los autónomos. Estados Unidos va a permitir a pymes y autónomos recuperar los aranceles que pagaron de más desde 2018. Una decisión tomada a la fuerza, eso sí, tras varias decisiones judiciales que han cuestionado dicha aplicación.
La medida afecta a miles de operaciones de exportación realizadas durante la primera Administración Trump, cuando se endureció la política comercial.
Pero ojo, la devolución no va a ser automática: las empresas deberán iniciar un procedimiento formal para reclamar las cantidades abonadas indebidamente y acreditar cada caso ante las autoridades estadounidenses.
A nivel global, se estima que las devoluciones potenciales superen los 140.000 millones de dólares.
Lo que hay detrás de los aranceles que ahora pueden devolverse
El origen de esta situación se remonta a la imposición de aranceles adicionales sobre una amplia gama de productos importados, especialmente procedentes de Europa y China, bajo el argumento de proteger la industria estadounidense.
Estos gravámenes se aplicaron en sectores clave como alimentación, acero, bienes de consumo o productos industriales.
Con el paso del tiempo, varios tribunales estadounidenses han cuestionado la legalidad de parte de estas medidas. Algunas resoluciones han considerado que determinados aranceles se aplicaron sin cumplir los procedimientos adecuados, lo que abre la puerta a reclamaciones por pagos indebidos.
Qué pymes y autónomos pueden reclamar
Aunque eso sí, no todas las empresas que exportaron a Estados Unidos desde 2018 podrán beneficiarse de estas devoluciones. El factor determinante es quién asumió el pago del arancel en cada operación.
En el comercio internacional, esta responsabilidad depende de las condiciones pactadas, habitualmente reflejadas en los Incoterms. En muchos casos, el importador en destino fue quien abonó el arancel, lo que significa que será esa figura la que tenga legitimación directa para reclamar.
No les queda otra. Las pymes españolas están obligadas a revisar en detalle cada contrato de exportación para determinar si pueden acceder a la devolución o si, por el contrario, deben negociar con su cliente en Estados Unidos.
Además, algo muy importante: solo serán reclamables aquellos aranceles vinculados a normativas que hayan sido anuladas o modificadas.
Cómo funciona el sistema de reclamación en Estados Unidos
Para canalizar estas solicitudes, Estados Unidos ha puesto en marcha plataformas específicas dentro de su sistema aduanero, como recoge la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP) en su portal oficial.
A través de este sistema, los importadores pueden presentar sus reclamaciones, aportando documentación que justifique el pago indebido.
El procedimiento incluye varias fases.
1º. La identificación de las operaciones afectadas.
2º. La recopilación de documentación, que debe incluir facturas comerciales, declaraciones aduaneras y justificantes de pago.
3º. La presentación formal de la solicitud.
Una vez registrada, cada reclamación es evaluada por las autoridades. Esto puede hacer que el proceso se prolongue durante meses. Además, las devoluciones no se realizarán de forma inmediata ni masiva, sino de manera progresiva y tras validar cada expediente.
En España, los autónomos también pueden reclamar ingresos indebidos
Este tipo de procedimientos no es ajeno para las pymes y los autónomos españoles. En España, también pueden reclamar cantidades abonadas indebidamente a la Administración mediante el procedimiento de ingresos indebidos, regulado por la Agencia Tributaria.
El funcionamiento es similar: no existen devoluciones automáticas. Es el contribuyente quien debe iniciar el trámite, acreditando que el pago no era correcto.
A grandes rasgos, se trata de un mecanismo que se aplica en casos como errores en liquidaciones de IVA, recargos o interpretaciones incorrectas de la normativa fiscal.
Tener toda la documentación controlada
Eso sí, es muy importante tener toda la documentación disponible. Las empresas deberán demostrar de forma clara que pagaron aranceles que ahora se consideran indebidos.
Esto implica conservar y organizar todos los documentos relacionados con las operaciones de exportación: facturas, contratos, declaraciones aduaneras y justificantes de pago.
Además, será necesario identificar qué partidas corresponden exactamente a los aranceles afectados.
Uno de los principales problemas en este tipo de procesos es que muchas pymes y autónomos no llegan a reclamar. El desconocimiento, la complejidad administrativa o la falta de recursos provocan que cantidades relevantes queden sin recuperar.
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