Estos son los principales motivos por los que la Agencia Tributaria está sancionando a los autónomos en 2026

Control Autonomos Hacienda 2026
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sergio-delgado

Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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No hay autónomo que se libre del escrutinio cada vez más constante de Hacienda. De hecho, según su último balance disponible, en 2024 se practicaron 1.981.864 de actuaciones de control de tributos internos, es decir de IVA, IRPF y Sociedades. Un 4,4% más que en 2023.

A falta de conocer los datos oficiales de 2025, lo cierto es que cada ejercicio la Agencia Tributaria envía miles de requerimientos por discrepancias, omisiones o incoherencias en las declaraciones. Y claro, 2026 no va a ser menos.

También hay que tener en cuenta que, en los últimos años, las herramientas en el análisis y trazabilidad de los datos, la digitalización de los procesos, las nuevas obligaciones relacionadas con la facturación electrónica o el control sobre los pagos digitales han aumentado. Prácticamente ya nada se le escapa.

Cualquier error, falta de justificación o descuadre es óbice para recibir una temida notificación por parte de Hacienda, pero ¿en qué aspectos deben tener aún más cuidado los autónomos en 2026?

Operaciones a través de Bizum sin diferenciar uso personal y profesional

El uso de Bizum se ha generalizado por su rapidez y facilidad. Sin embargo, desde 2026, las entidades bancarias informan a Hacienda de todos los movimientos desde el primer euro, lo que ha incrementado la trazabilidad de estos pagos.

El principal problema surge cuando se mezclan operaciones personales y profesionales en la misma cuenta. Si un autónomo utiliza Bizum tanto para cobrar servicios como para gastos personales, la Agencia Tributaria puede detectar incoherencias entre ingresos declarados y movimientos bancarios. Esto puede generar requerimientos para justificar cada operación.

Además, cuando se detectan ingresos recurrentes vinculados a la actividad, estos deben estar respaldados por su correspondiente factura.

Márgenes comerciales fuera de los estándares del sector

Otro de los aspectos que más está vigilando la Administración es la coherencia entre compras y ventas. Hacienda dispone de referencias sectoriales que permiten estimar los márgenes habituales en actividades como comercio, hostelería o servicios.

Cuando un negocio declara compras elevadas pero ingresos reducidos, o cuando los márgenes no encajan con los estándares del sector, se activa una alerta automática. Este tipo de situaciones suele derivar en inspecciones para verificar si existe ocultación de ingresos o errores en la contabilidad.

Declarar pérdidas de forma continuada sin justificación

La reiteración de resultados negativos también es un indicador de riesgo para la Agencia Tributaria. Si un autónomo declara pérdidas durante varios ejercicios consecutivos sin una causa justificada, la Administración puede interpretar que existe una irregularidad.

Aunque es posible que un negocio atraviese dificultades reales, la falta de documentación que respalde estas pérdidas puede derivar en una revisión más profunda. En estos casos, se analiza si la actividad económica es viable o si se están declarando ingresos por debajo de lo real.

Deducción de gastos no vinculados a la actividad

La deducción incorrecta de gastos sigue siendo uno de los errores más frecuentes. Para que un gasto sea deducible, debe estar directamente relacionado con la actividad profesional, correctamente justificado y registrado.

Cuando la Agencia Tributaria detecta gastos que no cumplen estos requisitos, no solo puede rechazar su deducción, sino también aplicar sanciones. Este tipo de incidencias afecta tanto al IVA como al IRPF.

Algunos de los gastos más revisados son los relacionados con vehículos, dietas, suministros o compras que no guardan una relación clara con la actividad. Y ¡ojo!  Los sistemas de control cruzan estos datos con los márgenes declarados, lo que aumenta la probabilidad de detección.

Descuadres en el modelo 347 y otras declaraciones informativas

El modelo 347, que recoge operaciones con terceros superiores a 3.005 euros anuales, es una de las principales herramientas de control. La información declarada debe coincidir con la que presentan clientes y proveedores.

Si existen diferencias, la Agencia Tributaria puede iniciar un proceso de comprobación. Este tipo de descuadres suele deberse a facturas no contabilizadas, errores en los importes o discrepancias en los periodos declarados.

Además, estos datos se contrastan con otros modelos como el 190, el 180, el 349 o el 390, lo que permite detectar inconsistencias en distintos ámbitos fiscales.

No presentar declaraciones obligatorias, incluso sin resultado a pagar

Olvidar presentar modelos fiscales, incluso aquellos que no implican pago, sigue siendo uno de los motivos más habituales de sanción. Las obligaciones informativas tienen la misma relevancia que las liquidaciones, y su incumplimiento puede generar multas.

En algunos casos, estas sanciones son fijas, pero en otros pueden estar vinculadas al volumen de negocio o a la gravedad de la infracción. Además, la falta de presentación suele desencadenar revisiones adicionales sobre el conjunto de la actividad del autónomo.

Mayor control digital y cruce de datos en tiempo real

Ya es de sobra conocido que la Agencia Tributaria ha mejorado notablemente su capacidad de análisis gracias a la digitalización. El cruce de datos entre bancos, plataformas de pago, facturación electrónica y declaraciones fiscales permite detectar irregularidades con mayor rapidez.

Este entorno reduce el margen de error para los autónomos, ya que cualquier incoherencia puede ser identificada casi en tiempo real.

Imágenes | Pixabay, Pixabay

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