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China da una lección a España con los autónomos. Aplica un modelo sin IVA hasta 13.000 euros mensuales y sin cuotas fijas

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sergio-delgado

Sergio Delgado

Editor
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Sergio Delgado

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China no solo nos adelanta y mucho a nivel tecnológico. También en cómo trata a los trabajadores autónomos.

Si en España, ser trabajador por cuenta propia es un cúmulo de obligaciones económicas que no siempre se adaptan a la realidad de los ingresos -cuota mensual a la Seguridad Social, declaraciones trimestrales, adelantos fiscales...-, el gigante asiático ha desarrollado un sistema que busca facilitar el arranque de la actividad económica reduciendo las cargas iniciales.

Un modelo sin cuota fija que cambia las reglas del juego

Uno de los aspectos más llamativos del sistema chino es la ausencia de una cuota obligatoria mensual.

En España, incluso tras la reforma basada en ingresos reales, los autónomos deben asumir un pago periódico que fácilmente supera los 230 euros mensuales en los tramos más bajos.

Este desembolso se mantiene independientemente de que el profesional facture o no, lo que supone una barrera de entrada para muchos emprendedores.

De hecho, según datos de asociaciones del sector, más del 30% de los nuevos autónomos en España abandona su actividad antes de los dos años, en parte debido a la presión financiera inicial.

En China, sin embargo, los trabajadores por cuenta propia —conocidos como Getihu— no están sujetos a este tipo de pago fijo. Esto permite que los negocios incipientes puedan desarrollarse sin una carga constante desde el primer momento.

La exención del IVA hasta 13.000 euros mensuales

Otro de los pilares del sistema chino es la flexibilidad en materia de impuestos indirectos. Actualmente, los autónomos pueden facturar hasta 100.000 yuanes al mes, equivalentes a unos 13.000 euros, sin tener que aplicar IVA.

Esta medida tiene un impacto directo en la liquidez. En España, el tipo general del IVA es del 21%, lo que obliga a adelantar importantes cantidades a Hacienda, incluso en situaciones en las que el cliente todavía no ha abonado la factura.

En sectores con márgenes ajustados, este adelanto puede convertirse en un problema serio de tesorería. La diferencia con el modelo chino radica en que permite que el negocio gane estabilidad antes de asumir cargas fiscales relevantes.

El equilibrio entre impuestos y protección social

A pesar de estas ventajas, el sistema español incorpora un elemento clave: la protección social. Las cotizaciones obligatorias garantizan el acceso a servicios públicos como la sanidad, prestaciones por incapacidad o pensiones futuras.

Este enfoque explica en parte por qué el sistema resulta más exigente. El Estado asume un papel activo en la cobertura del trabajador, lo que implica mayores aportaciones desde el inicio de la actividad.

En China, la cotización es en gran medida voluntaria. Esto reduce las obligaciones inmediatas, pero también implica que la protección frente a contingencias depende en mayor medida de la planificación individual.

Restricciones para extranjeros en el modelo chino

Otro aspecto relevante es que las ventajas del sistema chino no están disponibles para todos. Los beneficios fiscales están diseñados principalmente para ciudadanos locales.

Los profesionales extranjeros que deseen operar en el país deben constituir una empresa, lo que implica asumir requisitos más complejos y un mayor nivel de inversión inicial. Esto limita el acceso al modelo y reduce su aplicabilidad en contextos internacionales.

En contraste, España permite a ciudadanos extranjeros trabajar como autónomos con mayor facilidad, lo que convierte su sistema en más accesible desde el punto de vista administrativo.

Europa impulsa cambios que España aún no aplica

La Unión Europea lleva años promoviendo una reforma que podría aliviar parte de la carga fiscal en España. Se trata del régimen de franquicia del IVA, que permitirá a quienes facturen menos de 85.000 euros anuales quedar exentos de este impuesto.

Sin embargo, España todavía no ha implementado esta directiva. Según las previsiones actuales, su entrada en vigor podría retrasarse hasta 2027 o incluso 2028, lo que sitúa al país como el único de la UE que aún no ha adoptado esta medida.

Este retraso mantiene a los autónomos españoles en una posición menos competitiva frente a otros modelos más flexibles, especialmente en las fases iniciales de actividad.

Imágenes | El Mundo, Periódico26

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