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Lo que me hace feliz no es trabajar, ni tampoco emprender

Lo que me hace feliz no es trabajar, ni tampoco emprender
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Hay desde hace tiempo una corriente en la que parece que estar todo el día trabajando. Parece que no basta con hacer nuestro cometido de la mejor manera posible, estar comprometido con la empresa, sino que hay que dedicar más horas que nadie a ello. Adictos al trabajo, porque esto es lo que nos hace felices. Pero la realidad es lo que me hace feliz no es trabajar, ni tampoco emprender.

Tenemos que empezar a entender que el trabajo es un medio para conseguir otras cosas que sí nos hacen felices. Pero si lo llena todo, por mucho dinero que ganemos, por mucha empresa que hayamos levantado de la nada, nunca será suficiente. Y no nos basta el tiempo, necesitamos más horas que acabamos por robarlas a amigos, familia, nuestras aficiones, etc.

Por eso en muchos casos tenemos que autoconvencernos que el trabajo en nuestra vida, lo que nos hace felices. Pero es mentira en la gran mayoría de los casos. Se trata más de un mecanismo de autodefensa para poder aguantar en esta situación, porque creemos que estamos haciendo lo correcto.

Y este círculo vicioso es peor en el caso de los autónomos. Los que trabajan por cuenta propia, donde su esfuerzo, sus horas, son su beneficio, tienen mucho más complicado salir de esta situación. Y normalmente solo se sale cuando ocurre algo grave, en muchos casos un problema de salud, nuestro o de un familiar.

Es entonces donde toca reflexionar. Volver a pensar por qué trabajamos, por qué empezamos nuestro negocio, qué queríamos conseguir y si nos merece la pena dedicar tanto tiempo a esta actividad. No se trata de dejar nuestro empleo o traspasar nuestro negocio, sino de pensar más en cómo ganar dinero y trabajar menos.

Porque esto es muchas veces lo que no hacemos, tenemos tan poco tiempo que no pensamos cómo conseguir el máximo beneficio de nuestro negocio, cómo ganar dinero y nos dedicamos a ejercer nuestra profesión. O si somos empleados por cuenta ajena cómo podemos utilizar la inteligencia emocional para dejar el trabajo aparcado al salir de la oficina.

Imagen | RyanMcGuire

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