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De persona a profesional, de profesional a actor, de actor a personaje, de personaje a persona

De persona a profesional, de profesional a actor, de actor a personaje, de personaje a persona
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En mi anterior artículo en esta misma tribuna gracias a un estimable lector de mis artículos, en este caso gracias a Unknet, ha derivado y salido a colación (gracias al debate que se ha generado en el hilo del artículo) un tema que considero muy interesante y que creo que merece ser tratado en un tema propio para que todos los usuarios de este blog tengan la opción de leerlo sobre el tema si es de su interés y aportar sus opiniones o entrar en debate si les place.

El tema en cuestión y que no quiero que quede arrinconado solo en los comentarios y por eso le dedico un articulo propio es si cada uno de nosotros en nuestro desempeño profesional como profesionales o empresarios somos los mismos que en nuestra vida personal, o si bien disponemos de varios “perfiles” según el caso y actuaciones apropiadas a cada uno.

Mi clara opinión y aquí hablo en primera persona según mi propia experiencia es que claro que somos personas, por supuesto, tenemos carne (algunos tenemos incluso más carne que otros) huesos y sangramos si nos pinchan pero soy de la opinión que una cosa es cuando estamos tranquilamente en casa disfrutando de nuestro descanso y otra muy distinta es cuando estamos enfrascados en nuestros quehaceres profesionales. Igual que no actuamos del mismo modo ante nuestros hijos (quien los tiene), que ante nuestras parejas o nuestros amigos, tampoco actuamos igual en nuestra actividad profesional e incluso según la acción profesional del momento seremos unos u otros para lograr unos determinados objetivos.

Con lo anteriormente dicho no quiero decir que nosotros tengamos una imagen verdadera que solo nos mostramos a nosotros y que ante cada otro caso, ya sea personal o profesional actuamos según nos convenga para nuestros intereses mostrando una imagen falsa, no digo eso, ni estoy de acuerdo con eso, yo creo que es cierto que en cada imagen que mostramos y en cada acción del día buscamos unos objetivos determinados y concretos pero sin que ello suponga que ninguna de esas imágenes sea falsa, todas son autenticas, todas somos nosotros, simplemente en cada momento sabemos utilizar la que más nos interesa.

Caso aparte es cuando por ejemplo digo que los que como profesionales que defendemos o tratamos con clientes y por ejemplo estamos defendiendo los interés de un cliente nuestro ante otra parte contraria, esa defensa la hacemos desde una imagen nuestra, sí, pero completamente como si fuésemos un actor, es decir y tal y como exponía en uno de los comentarios de ese artículo creo que cuando estamos negociando estamos defendiendo los intereses de nuestro cliente, no los nuestros y por tanto actuamos, igual que un actor que defiende su personaje, no por ello deja de ser el actor, pero representa un papel, logra su objetivo que es su actuación estelar (en nuestro caso es ganar el caso u obtener el mejor resultado para nuestros clientes) y una vez finaliza la actuación vuelve a ser el actor, sin el personaje.

Para mi es imposible ser solo profesional sin ser personaje, es decir para mí no podemos pensar, querer y desear todo aquello que piensan, desean y quieren nuestros clientes, es más eso no sería ni sano mentalmente, al contrario, pero si como buenos profesionales que somos podemos adoptar en cada caso el papel que conviene para defender o lograr los objetivos de nuestro cliente, enfrentándonos a quien sea y como sea, luchando, peleando pero entendiendo que forma parte de la función, cuando termina y se apagan los focos, nosotros no somos el personaje, tampoco somos nuestro cliente, tampoco la parte contraria es nuestra enemiga.

Y esta falta de enemigo (además de hacernos vivir más desconectados y tranquilos, pudiendo dormir tranquilos) hace que podamos irnos a cenar, comer o jugar al golf, ir a tomar unas cervezas o lo que sea con aquel que hasta hace dos horas intentábamos hundir, pues no le intentábamos hundir a él, intentábamos hundir a su personaje, con el bien entendido que simplemente nos pagan por hacer eso y que aquel que hoy es nuestro verdugo, mañana puede ser nuestro cliente y más allá de lo profesional, creo que pensar así nos ayuda en nuestra propia higiene mental, invito a todos los que lean este articulo a que den su opinión.

En Pymes y autónomos | El arte del regateo y la personificación de la negociación
Imagen | elaws

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