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¿Cómo de grandes queremos ser?

¿Cómo de grandes queremos ser?
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En Macroeconomía se suele decir que si no se crece, se decrece. El crecimiento suele ser un eufemismo para referirse a un supuesto de decrecimiento inminente (en la siguiente recogida de datos estadístico). A nivel micro, a nivel empresarial, también es difícil negarse a crecer. Ya he hablado de los riesgos de negarse a captar clientes nuevos, por ejemplo. La estrategia de Peter Pan es complicada. Y sin embargo, hay que ser conscientes de que el crecimiento conlleva sus riesgos, sus servidumbres. debemos fijarnos una meta del tipo de empresa que queremos ser y asumirlo: podemos aspirar a convertirnos en una empresa grande , de volumen, o una empresa más pequeña, artesanal, con tendencia hacia el margen. Caben distintas posibilidades, distintas combinaciones.

He leído un pos entrañable en Reflexiones para experimentar, acerca de un fabricante artesanal de caramelos, La Pajarita, que los vende a través de unos de esos comercios de toda la vida. Digo que es entrañable, ya que va cargado de recuerdos, de sensaciones, que a muchos nos pueden hacer rememorar otros dulces de nuestra infancia, un pasado idealizado. Sin embargo, me sorprende el consejo final que se le da al caramelero:

Señores gestores de La Pajarita , como puede ser que a estas alturas no dispongan de una mínima página web que explique la historia de tan emblemática marca y productos exclusivos ? Señores gestores de La Pajarita , saben la respuesta que tendría la comercialización de sus caramelos por internet ?

Y digo yo que lo de tener web esta muy bien, pero quizás La Pajarita no desea incrementar su volumen de venta. Quizás lo quieran mantener como lo que es, asumiendo ese riesgo del pez chico que conlleva otro tipo de satisfacciones y muchas menos cargas y quebraderos de cabeza. Quizás ese pequeño secreto es la mejor manera de mantener la esencia de la marca, del producto. Por supuesto, entiendo que también deben asumir el riesgo que conlleva esta estrategia, que puede acabar en su desaparición. O no, pues en las últimas décadas parece haberles ido bien.

O quizás el gerente de La Pajarita conoce ese viejo cuento del pescador y el consultor, que os paso a resumir en versión libre a continuación.

Un consultor norteamericano pasa sus vacaciones en un pueblo de la costa mexicana, alejado de la zona turística. Allí, en el muelle, observa a un pescador del lugar y sus hábitos: llega tarde, se marcha pronto, pesca unos pocos peces, seguramente los necesarios para su subsistencia. Entabla amistad con el y así conoce que le gusta pasar el resto del tiempo con su familia, sus amigos, jugando a las cartas, bebiendo, etc...

Un día no lo resiste, le sale la vena de consultor y se desarrolla esta conversación

Consultor: Pedro, ¿por qué no pescas durante más tiempo? Trabaja un poco más. Pescador: ¿Para qué? Consultor: Hombre, más pescado, mas ventas, más dinero Pescador: ¿Y para que quiero más dinero? Consultor: Podrías comprar una barca, y pescar en la costa, con lo que conseguirías más capturas y de mayor valor. O sea más dinero. Pescador: ¿Y que lograría con éso? Consultor: Pues más dinero aún, y así podrías montar tu propia empresa comprando un Barco, contratando gente, saliendo a alta mar a faenar. Pescador: No lo veo. Consultor: Si te lo montas bien, con un buen plan de marketing, puedes multiplicar ese barco por 10 o por 20. Seras millonario. Pescador: ¿Para que quiero ser millonario? Consultor: Así puedes dejar de trabajar. Pescador: ¿Que haría entonces? Consultor: Lo que más te apetezca, lo que te guste de verdad, no se...pescar con tu caña, salir con los colegas, disfrutar de tus hijos, de tu tiempo. Pescador: Ya.

Hay que preguntarse qué es lo que queremos conseguir con nuestro trabajo, con nuestra iniciativa, y con que modelo de negocio, de empresa lo obtendremos del mejor modo posible.

Vía|Reflexiones para experimentar Imagen|imecas02

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