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¿Tu jefe es un líder o un tirano?

¿Tu jefe es un líder o un tirano?
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Existen muchos tipos de jefes en la empresa. Su misión es conducir un equipo de trabajo para lograr un objetivo fijado previamente. Hay dos modelos antagónicos para lograrlo, el líder, al que sus empleados siguen con los ojos cerrados aunque se tire a un pozo y el tirano, al que sus empleados obedecen simplemente por miedo a perder su trabajo. ¿A qué categoría corresponde tu jefe, líder o tirano?

Como en todo existen muchas zonas intermedias, jefes dialogantes, con buena capacidad comunicativa y que saben empatizar y ponerse en lugar de los empleados. Quizás no son el tipo de líder que puede hacer que los empleados den el máximo rendimiento, pero son capaces de que den el 90% durante mucho tiempo en la empresa.

También tenemos líderes que son unos tiranos. Se viene a mi cabeza una manzana mordida, donde muchos de sus empleados hubieran hecho cualquier cosa que les pidiera, mientras otros eran conscientes que el grado de exigencia a los que les sometía era sencillamente algo inaguantable a medio plazo.

El jefe tirano y la falta de respeto profesional

El jefe tirano se puede definir por una característica esencial, la falta de respeto profesional hacia sus empleados. Incluso muchos de ellos no tienen ningún reparo en mostrarlo en público, hablando mal o directamente a gritos a los empleados que tienen bajo su mando.

Pero los más sutiles no valoran a los empleados. Los consideran peones de una partida de ajedrez, fácilmente sustituibles. El empleado es una carga para la empresa, no un valor añadido. El jefe tirano siempre piensa que sus empleados no trabajan lo suficiente, se están escaqueando o directamente que le roban.

¡Aquí se hace lo que yo digo y punto! ¡Al que no le guste ya sabe donde está la puerta! son frases habituales del jefe tirano.

La humillación y la sumisión a veces también forma parte del juego. Cuando saben que los empleados no tienen a donde ir, que no pueden cambiar de trabajo y que están a su merced es cuando se crecen. Son los momentos donde incluso se llega a la falta de respeto personal.

La principal consecuencia es una rotación de plantilla alta. Cualquiera que lleve un tiempo trabajando en cuanto tiene una oportunidad se marcha. A menudo va acompañado de mal ambiente laboral, aunque no es raro que los empleados hagan piña para tratar de sobrellevar lo mejor posible la relación con su jefe.

El líder despliega su capacidad de seducción para conducir a su equipo

El líder por el contrario no deja de ser un seductor, un encantador de serpientes o un manipulador. Convence a sus empleados, les inspira y guía para lograr un objetivo común. Por lo general el ambiente laboral que se crea es muy bueno. Todo el mundo rema en la misma dirección.

No es raro que el líder quiera hacer equipo fuera del entorno laboral. El afterwork o sesiones de management donde todos tienen que realizar alguna actividad al aire libre para mejorar sus capacidades para trabajar juntos, son algunas de sus armas para lograr la unión de todos a favor del objetivo común.

¡Somos un equipo! Es la frase del líder, pero que también sirve para presionar a los empleados. ¡No me fallas a mi, fallas a tus compañeros!

En parte también es una forma de presión, de convencer a los empleados para que hagan aquello que no quieren. Sin embargo también sabe empatizar y compensar por los esfuerzos. También sabe delegar responsabilidades y es justo a la hora de otorgar ascensos.

Pero sobre todo sabe comunicar. No solo se trata de soltar un mensaje convincente, sino que es capaz de recoger las opiniones de los demás, analizarlas e incorporarlas para mejorar. Está abierto a los cambios y la transformación en función de lo que los demás opinan.

Por último una cualidad muy importante de un buen líder es ser capaz de resolver problemas bajo presión. Cuando todo parece complicado es cuando saca lo mejor de sí mismo. Es paciente y no se desespera. Es aquí cuando sirve de inspiración para el resto de los empleados, siendo el primero en dar ejemplo para trabajar en momentos críticos. Es lo contrario del jefe tirano, que suele trasladar dicha presión a los empleados.

En Pymes y Autónomos | Cuando el jefe se convierte en líder y este en un manipulador

Imagen | sik-life

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