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Si tus ventas caen, recorta gastos (I)

Si tus ventas caen, recorta gastos (I)
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Y así de ancho me acabo de quedar, con este descubrimiento, pero es una frase que en muy pocas empresas se lleva a cabo. En primer lugar, ¿sabemos cuáles son totalmente nuestros gastos? ¿Conocemos la evolución de los gastos en el tiempo? ¿Realizamos presupuestos de gastos por periodos para controlarlos?

Desgraciadamente, en la mayoría de empresas la respuesta a todas las preguntas anteriores es NO. Para afrontar una reducción de gastos, nos puede ser muy útil clasificarlos en función de su naturaleza, como por ejemplo:

  • Consumos de explotación, o coste de nuestros productos vendidos.
  • Servicios exteriores, o todos aquellos gastos adicionales que necesitamos para llevar a cabo nuestra actividad.
  • Gastos de Personal.
  • Gastos Financieros.
  • Impuestos directos a la actividad.

Para recortar los consumos de explotación o coste de nuestros productos, debemos analizar paso a paso todo el proceso productivo. La inmensa mayoría de procesos tienen como ingredientes mano de obra, materiales y aplicaciones tecnológicas.

El factor mano de obra es un pilar principal que está intimamente ligado a la productividad. Mejorar los ratios de productividad es una tarea compleja, porque en primer lugar necesitamos mano de obra cualificada, y en segundo lugar, eliminar los factores que distorsionan y disminuyen el rendimiento de nuestro personal, como por ejemplo, exceso de absentismo, mala organización del proceso productivo, tecnología obsoleta o en mal estado... No olvidéis nunca que un despido a tiempo, aunque costoso puede arrohar ingentes cantidades de dinero en plazos no muy largos.

Respecto al coste de las materias primas, o los productos que incorporemos a nuestros artículos, la negociación con los proveedores es fundamental. Pactar plazos de entrega, pagos al contado para abaratar el precio... Aunque no descuideis nunca los excesos de existencias. Merman la tesorería, y nos puede generar un incremento en gastos financieros muy importante.

Donde sí notaréis un ahorro importante, es invirtiendo en tecnología. Supongamos por ejemplo que me dedico a programar y gestionar servidores web. Obviamente, cuanto mejor y más rápida sea mi conexión a internet, mejor trabajaré en mis tareas diarias, o utilizar un software específico o a medida para mi actividad puede ser más caro en un principio, pero ahorraré tiempo en la gestión de mi empresa.

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