Por qué necesito apagar mi teléfono el fin de semana y así me ayuda a ser más productivo
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Por qué necesito apagar mi teléfono el fin de semana y así me ayuda a ser más productivo

Hay empresas y empleados que tienen por costumbre no apagar nunca su ordenador del trabajo. Especialmente ocurre con aquellos que son más lentos o tardan más en iniciar sesión, abrir programas y tener todo dispuesto para comenzar. Y sin embargo es necesario reiniciarlos de vez en cuando, para que limpien sus memorias, finalicen procesos y arranquen todo de nuevo de forma eficiente. Esto mismo me ocurre con el trabajo. Necesito dejar de pensar en temas pendientes, llamadas por hacer, planificar como va a ser la semana, etc. Hacer un reinicio y solo puedo lograrlo de forma completa con un periodo de descanso prolongado. Voy a explicaros por qué necesito apagar mi teléfono el fin de semana y así me ayuda a ser más productivo el resto de la semana.

Porque en el día a día, a poco que la jornada se prolongue, que se conteste un correo fuera de horas o llegue simplemente un mensaje, no hace falta abrirlo, muchas veces simplemente con oír el móvil y saber que lo tenemos es suficiente. Por eso necesito apagar el móvil. Además simplemente basta que alguien te pregunte como te ha ido el día, para que sea imposible.

Un fin de semana largo para desconectar totalmente

Por eso se necesita un poco más de tiempo y es el fin de semana cuando es más fácil que ocurra. Dejar de pensar en el trabajo, realizar otras actividades, de ocio, deporte, entretenimiento cualquier cosa que nos permita desconectar, pero también descansar. Ambas cuestiones no son equivalentes y las dos afectan a nuestro rendimiento.

Ayuda acabar antes los viernes, al menos unas horas, para que tengamos más tiempo libre, pero también para poder descansar y llegar al sábado más relajados. Y esto ayuda a la desconexión mental. No es como pulsar un interruptor y apagar la luz. Necesitamos tiempo para cambiar nuestras rutinas mentales.

No es tan fácil dejar de pensar en temas laborales que muchas veces nos obsesionan

A veces se comete el error de llenar nuestro tiempo de actividades, de planificar hasta el último minuto del fin de semana para no caer en la tentación de trabajar o de pensar en el trabajo. Hemos logrado desconectar, pero acabamos el fin de semana deseando llegar el lunes a la oficina para descansar, centrarnos en nuestra rutina habitual.

Es necesario saber desconectar y descansar. Para lograrlo para mi es fundamental apagar el teléfono que me conecta con el entorno laboral. Ojo, aquí incluyo los chats de empresa. No quiero saber nada de nadie, desde el viernes cuando termino hasta la primera hora del lunes. Parece fácil, pero puedo asegurar que para muchos trabajadores, no importa su responsabilidad en la empresa, no lo es.

Además ahora hay un mayor riesgo, porque muchos empleados tienen la opción de trabajar de forma remota. El problema de la desconexión puede ir a peor. Es fácil pensar que vamos a sacar más tareas adelante si nos conectamos y avanzamos algo el fin de semana. La realidad es que este tiempo suele ser poco productivo y sobre todo, nos penaliza el resto de la semana.

Descanso y desconexión no son sinónimos

Y esta es para mi la clave. No es lo mismo volver el lunes a la empresa, descansados, con un reinicio mental, una limpieza de nuestra cabeza que ha estado ocupada con otros asuntos y ahora podrá concentrarse en los problemas que tiene que resolver. Es aquí donde empezamos a ver los resultados de este esfuerzo de desconexión. Nuestra capacidad de concentración mejora y con ello nuestra productividad.

No solo porque somos capaces de resolver mejor los problemas, sino porque sobre todo trabajamos más concentrados y disminuye el número de errores que cometemos. Y esto supone un importante ahorro de tiempo, más tareas finalizadas al final del día y menos trabajo pendiente.

Imagen | energepic.com en Pexels

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