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No me puedes llamar si estoy de vacaciones, el derecho a la desconexión de la LOPDGDD

No me puedes llamar si estoy de vacaciones, el derecho a la desconexión de la LOPDGDD
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Vivimos en un mundo laboral siempre conectado. Hoy en día todos estamos fácilmente localizables, basta un mensaje para que mientras estás cenando con tu familia, tu cabeza vuelva a estar de nuevo en la empresa en la que trabajas. Esto precisamente es lo que se quiere evitar con el derecho a la desconexión digital de la LOPDGDD.

La nueva ley aprobada, que supone la adaptación de la LOPD al RGPD europeo, aprovecha la oportunidad para regular algunos aspectos del trabajo del siglo XXI, donde estar de vacaciones no implica dejar de trabajar o de pensar en el trabajo. La desconexión digital es uno de ellos. Con esta ley se expone el derecho de los trabajadores a no recibir comunicaciones (mensajes y correos electrónicos en su mayor parte) para garantizar el tiempo de descanso y vacaciones.

La cuestión es que se reconoce como un derecho pero no se regula en el artículo 88 de la LOPDGDD. Se debe respetar el tiempo de descanso para prevenir lo que viene a llamarse fatiga informática, la intimidad personal y familiar. Pero a la hora de ejecutar como debe respetarse se deja en manos de la negociación colectiva.

Será el convenio colectivo el que regule dicha desconexión digital o se acordará con los representantes de los trabajadores. En la misma también tendrán que ser incluidos los cuadros directivos que son los que muchas veces no paran y envían estos mensajes o correos a los empleados fuera de horas.

La empresa deberá elaborar una política interna dirigida a trabajadores y directivos en las que se definirán el derecho a la desconexión. Habrá que ser especialmente sensibles con aquellos trabajadores que realizan sus tareas de forma remota, ya sea de forma habitual o parcial.

Esperemos que en el nuevo Estatudo de los Trabajadores en el que ya se está trabajado todos estos derechos queden regulados y no queden solo al albur de la negociación colectiva, ya que en muchos casos esto va a situar al empleado en una situación de debilidad manifiesta. Saber que tenemos un WhatsApp o un correo del jefe y no hacerle caso no es tan fácil como parece y sobre todo, en muchos casos el daño ya está hecho puesto que volvemos a pensar en temas laborales.

Imagen | smailox

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