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Lecciones empresariales de Dexter

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He de confesar que el martes me cojí un rebote de aupa. Tanto rollo con que Cuatro era diferente (que obviamente no cuela), tanto respeto del que presumen por las llamadas series de culto (las series eligen Cuatro), y una vez más juegan con el horario de Dexter, una de mis favoritas, mandándola más allá de la 1 de la mañana. Y todo para soltarnos un rollo de biopic a mayor gloria de Michael Jackson. Infumable. Hay que ser masoca para esperar a ver las series en una cadena generalista española. Y hasta ahí puedo leer.

Dexter me parece una serie excelente, a diferencia de lo que opina Rosa Montero. Y como tal, comparte con los productos culturales que me gustan su posibilidad de una múltiple lectura. Y ahí es donde quería llegar. Estamos hablando de una serie donde el protagonista, un forense de la Policía, lleva una doble vida: funcionario de día, asesino psicópata de noche. ¿Cuál es la lectura en clave empresarial, cuál es el mensaje que podemos extraer para una pyme de la visión de Dexter? Yo diría que al menos dos.

Dexter es ante todo un profesional. Asusta ver el rigor con el que desarrolla su trabajo, tanto el remunerado como el hobby. Y a ello ayuda el llamado Código, que le indica que puede y que no puede hacer. Sin embargo, y eso es importante, dicho Código es flexible, evoluciona desde el primigenio que le dió su padre hasta el que el mismo acaba desarrollando. La mezcla de planificación control, con la capacidad de improvisación y aprendizaje es muestra de una desarrollada inteligencia y produce una alta eficiencia.

Pero siendo lo anterior importante creo que hay una verdad aún más destacable. Todo el mundo puede ser válido para una empresa (bueno, casi todo el mundo si nos ponemos exquisitos). Dexter es un psicópata, con la irremediable necesidad de matar. Podría ser carne de presidio o de silla eléctrica, pero su potencial negativo es aprovechado: se encargará de ajusticiar, por la vía expeditiva, a criminales que se libran del sistema judicial. Igualmente, en las empresas, hay multitud de gente que parece no encajar, no dar el perfil requerido por ellos. Quizás, y hablo por experiencia propia, se trata de buscar aquel puesto, aquellas funciones, donde lo que eran defectos se convierten en inmejorables virtudes.

Ya digo que yo he experimentado con el tema con resultados generalmente satisfactorios. Reconozco que hay excepciones, o tal vez limitaciones mías o de la organización para encontrar el cometido adecuado, pero merece la pena. Y merece muy mucho el esfuerzo en organizaciones medianas o pequeñas, donde puede ser sumamente rentable encontrar un diamante en bruto donde pensábamos que sólo había carbón, y del malo.

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