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El coste de equivocarse al contratar y no rectificar

El coste de equivocarse al contratar y no rectificar
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Gran parte del éxito de una empresa está en su equipo de trabajo. Se tarda tiempo en formar un buen equipo, en lograr que el conjunto sea complementario y armónico, que haya un buen ambiente laboral y que cada uno de sus miembros apoye a los demás. Por eso los procesos de selección suelen ser largos, no se trata solo de dar con el profesional adecuado a nivel de conocimientos y experiencia, sino que encaje con el resto. Y se puede pagar muy caro si nos equivocamos al contratar y no rectificamos a tiempo.

Hay una máxima que se aplica mucho en el mundo de las startups,

Contrata muy despacio pero despide muy deprisa

Se trata de tomarse su tiempo a la hora de realizar el proceso de selección y contratar a la persona adecuada. Pero si por cualquier motivo notamos que el elegido para cubrir la vacante no funciona hay que actuar lo antes posible y buscar a otra persona.

No solo se trata de un coste económico en la contratación, que el candidato tenga una mayor o menor curva de aprendizaje, sino de su integración con el resto del equipo. Hay veces que simplemente no funciona, no se asume la cultura corporativa, no se trabaja de forma profesional y lo personal se pone por encima y la colaboración no fluye.

Esto es más importante en las empresas donde hay que desarrollar un trabajo colaborativo que en aquellas donde se trabaja en nichos, donde cada uno se ocupa más de sus tareas que de un trabajo en grupo. Pero igualmente si se trabaja de forma más individual, hay ocasiones donde alguien no funciona y esperar para despedir no hace sino retrasar algo que sabemos es inevitable.

Para nadie es agradable despedir a un empleado. No queremos afrontar la realidad de que simplemente nos hemos equivocado en el proceso de selección, o la persona que hemos contratado nos cae bien en lo personal, pero laboralmente no está funcionado como esperábamos. Se puede tener paciencia, pero no lastrar el proyecto por no tomar una decisión.

Y esto afecta también al resto de empleados, que muchas veces se ven sobrecargados de tareas por este motivo. Por un lado porque la nueva incorporación no está cumpliendo con las expectativas. Y por otro porque además tenemos que demorarnos en nuestro trabajo ayudando en su formación. Si pasado un tiempo hay que volver a repetir el proceso, corremos el riesgo de quemar al resto de nuestra plantilla.

Imagen | RyanMcGuire

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